Francisco y Kirill apuntalan las negociaciones por la paz con una inédita teleconferencia

Francisco y Kirill apuntalan las negociaciones por la paz con una inédita teleconferencia

La cita fue a pedido del pontífice. El patriarca ortodoxo ruso, que había justificado la invasión, dijo que coincidieron en pedir una "paz justa". El Papa afirmó que procurarán "fortalecer la paz y la justicia", pero consideró que "no hay guerra justa".

La invasión de Rusia a Ucrania reunió este miércoles por segunda vez -aunque de modo virtual- al Papa Francisco con el patriarca ortodoxo ruso Kirill luego del histórico encuentro que mantuvieron en 2016 en La Habana, el primero entre las cabezas de ambas Iglesias desde el Gran Cisma de Oriente y Occidente, en 1054. Pero en esta ocasión el dato relevante no fue religioso, sino político porque volvieron a dialogar un pontífice que clama por el fin del ataque y tiene llegada a los principales mandatarios de Occidente, entre ellos Joe Biden, con un patriarca que lo justifica y ejerce gran influencia sobre Vladimir Putin.

El sorpresivo coloquio a través de una teleconferencia había sido pedido por Francisco. Al término las partes no difundieron un comunicado conjunto, sino por separado que reflejaron matices relevantes frente a la guerra, aunque sin llegar a expresiones que pudieran malograr el acercamiento y su aporte a un acuerdo. El texto ruso dice que los líderes religiosos coincidieron en “la importancia crucial de la negociación en curso” para alcanzar una “paz justa” y “la especial atención de los aspecto humanitarios de la crisis” con la colaboración de sus respectivas Iglesias.

En tanto, El Vaticano también remarcó “la importancia excepcional de las negociaciones” porque “quien paga la factura de  la guerra es el pueblo, que es bombardeado y muere, son los soldados rusos”. Tras subrayar que coincidieron en que “la Iglesia no debe utilizar el lenguaje de la política, sino el de Jesús”, puntualiza que “somos pastores de un mismo Pueblo Santo que creen Dios, en la Santísima Trinidad, en la Santa Madre de Dios: por eso debemos unirnos en el esfuerzo por ayudar a la paz, por ayudar a los que sufren, por buscar caminos de paz, por detener el fuego”.  

Francisco fue más allá en el comunicado y en lo que sonó a una implícita respuesta a la justificación de la invasión por parte de Kirill afirma: “En una época, incluso en nuestras Iglesias, se hablaba de una guerra santa o de una guerra justa. Hoy no podemos hablar así. Se ha desarrollado una conciencia cristiana de la importancia de la paz”. Y abunda (“en coincidencia”con Kirill, según apunta el sitio de noticias del Vaticano): “Las Iglesias están llamadas a contribuir a fortalecer la paz y la justicia. Las guerras son siempre injustas. Porque es el pueblo de Dios el que paga”.

“Nuestros corazones no pueden sino llorar ante los niños, las mujeres asesinadas, todas las víctimas de la guerra. La guerra es el camino”, lamenta Francisco. Pero Kirill  había dicho en su esperaba homilía de la Divina Liturgia que celebró hace dos domingos en la catedral de Moscú con motivo del inicio de la cuaresma que la invasión fue una respuesta al “exterminio” de los ucranianos pro rusos de la región de Donbass. Y por lo que considera una ofensiva de Occidente en favor del permisivismo sexual con el fin de imponer como natural la homosexualidad.

“En la década del ’90 -afirmó el patriarca ruso- se prometió a Rusia que se respetaría su seguridad y dignidad. Sin embargo, con el paso del tiempo las fuerzas que consideran abiertamente a Rusia como su enemigo se han acercado a sus fronteras. Año tras año, mes tras mes, los Estados miembros de la OTAN han aumentado su presencia militar, ignorando la preocupación de Rusia de que estas armas pueden ser utilizadas algún día contra ella. Ni han escatimado esfuerzos ni fondos -agregó- para inundar Ucrania de armas e instructores de guerra”.

Con todo, consideró que “lo más terrible no son las armas, sino el intento de ‘reeducar’, de reconstruir mentalmente a los ucranianos y a los rusos que viven en Ucrania para convertirlos en enemigos de Rusia”. La Iglesia Ortodoxa Rusa -que actualmente cuenta con 150 millones de fieles en el mundo- siempre receló de la Iglesia católica, a la que le atribuyó querer hacer “proselitismo” en Rusia. De hecho, ningún pontífice pudo hasta ahora visitar Moscú.

Comentá la nota