Francisco: la hermandad es la nueva frontera del hombre

Francisco: la hermandad es la nueva frontera del hombre

"Hoy no hay tiempo para la indiferencia o somos hermanos o nos destruimos", aseveró el Papa en su discurso con motivo de la celebración virtual del primer Día Internacional de la Hermandad Humana.

 

Gracias “por apostar por la hermandad, porque hoy la hermandad es la nueva frontera de la humanidad”, afirmó el papa Francisco en sus palabras en el marco de la celebración “virtual” del primer Día Internacional de la Hermandad Humana y la presentación de los ganadores del primer Premio Zayed 2021 a la Hermandad Humana.

En sus palabras en español, el pontífice agradeció a “sus compañeros de viaje” en el camino iniciado hace dos años en Abu Dhabi, con el documento sobre la Hermandad Humana y al mismo tiempo advirtió sobre los riesgos de elegir el otro camino, el de la indiferencia, “una forma muy sutil de enemistad”, dijo.

En primer lugar agradeció al Gran Imán de Al-Azhar Ahmed Al-Tayyeb, junto a él en la celebración transmitida en vivo, llamándolo “mi hermano, mi amigo, mi compañero de desafíos y riesgos en la lucha por hermandad”. Le agradeció “el acompañamiento en el camino de reflexión y redacción” del documento, creado para “afirmar la fraternidad” por “hermanas y hermanos”.

“Su testimonio -confía el pontífice, dirigiéndose siempre al Gran Imán- me ayudó mucho porque fue un testimonio valiente”. No fue “una tarea fácil -admitió después- pero pudimos hacerlo juntos y ayudarnos mutuamente”. 

“Ese primer deseo de hermandad se consolidó en verdadera hermandad. Gracias hermano, gracias”, expresó Francisco.

A continuación, el Papa agradeció al jeque Mohammed bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dhabi, “todos los esfuerzos realizados para que pudiéramos seguir por este camino” y por haber “creído en el proyecto”. 

Y finalmente, agradeció también al moderador de la celebración, el juez Abdel Salam, secretario del Comité Superior de Hermandad Humana, llamándolo “el niño terrible” de “todo este proyecto” y llamándolo “amigo, trabajador, lleno de ideas, a quienes ayudó a avanzar “.

No al desinterés: “O somos hermanos, o todo se derrumba”

“Hoy no hay tiempo para la indiferencia. No podemos lavarnos las manos. Con distancia, con descuido, con desinterés. O somos hermanos, permítanme, o todo se derrumba. Es la frontera. La frontera sobre la que debemos construir; es el desafío de nuestro siglo, es el desafío de nuestro tiempo”, señaló el Santo Padre.

Hermandad, continuó Francisco, “significa una mano extendida”, “respeto”. Significa “escuchar con el corazón abierto” y “firmeza en las propias convicciones”. Porque no hay hermandad real si negocias tus creencias”.

 

Somos hermanos, nacidos del mismo padre. Con diferentes culturas y tradiciones, pero todos hermanos. Y respetando nuestras diferentes culturas y tradiciones, nuestras diferentes ciudadanías, necesitamos construir esta hermandad. Al no negociarlo.

Este, explicó el pontífice, “es el momento de la escucha”, “de la acogida sincera”, “de la certeza de que un mundo sin hermanos es un mundo de enemigos”.

Es el momento de la certeza que un mundo sin hermanos es un mundo de enemigos. Quiero subrayar esto. No podemos decir: o hermanos o no hermanos. Digámoslo bien: o hermanos, o enemigos. Porque la prescindencia es una forma muy sutil de la enemistad. No sólo hace falta una guerra para hacer enemigos.

De ahí la exhortación nacida del corazón del pontífice: “basta con prescindir”. “Basta con esa técnica —se ha transformado en técnica— esa actitud de mirar para otra parte, prescindiendo del otro, como si no existiera”, instó.

El agradecimiento al testimonio de los ganadores

Tras la presentación del primero de los ganadores del Premio Zayed a la Hermandad Humana, el Secretario General de Naciones Unidas António Guterres, el papa Francisco lo felicita, presente en la celebración “virtual” y le agradece “todos los esfuerzos que realiza para paz. Una paz -añade- que sólo se puede conseguir con corazón fraterno “.

Finalmente, tras la presentación y las palabras del segundo ganador, el Papa se dirije a Latifa Ibn Ziaten, capaz de transformar, en los suburbios y las cárceles francesas, el dolor de la muerte violenta de su hijo en la experiencia de ser una “segunda madre” para muchos jóvenes, evitando el radicalismo. Haga hincapié en que “sus últimas palabras no las dice de oídas o convención, 'todos somos hermanos'. Es una creencia. Una convicción, explicó el pontífice, “moldeada en el dolor, en tus heridas”.

“Has dedicado tu vida a sonreír, has dedicado tu vida a la falta de resentimiento y, a través del dolor de perder a un hijo, solo una madre sabe lo que significa perder a un hijo, a través de este dolor, pudiste decir “todos somos hermanos “, y sembrar palabras de amor.

Gracias -concluyó Francisco- por ser la madre hoy de esta humanidad que te escucha y aprende de vos: o el camino de la hermandad, de los hermanos, o lo perdemos todo”.

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