El pasado 18 de agosto, el régimen arrestó a 80 cristianos. Los 70 fieles detenidos el 23 de junio fueron llevados a una prisión subterránea. Cinco sacerdotes ortodoxos fueron encarcelados y a seis empleados del gobierno se les impuso "renunciar a Cristo"
Leone Grotti de “Tempi”, informa acerca de la nueva ola de persecución contra los cristianos en Eritrea que no se detiene. Es más, tras el cierre de 21 hospitales católicos, al menos 150 cristianos fueron detenidos en sólo dos meses en varias ciudades. Mientras a otros se les pidió ante un juez que renunciaran a la fe cristiana.
Basándose en World Watch Monitor, explica que 80 cristianos fueron detenidos en Godayef, una zona cercana al aeropuerto de la capital, Asmara. Fueron llevados a la estación de policía cercana y desde entonces han desaparecido. El 23 de junio, otros 70 cristianos pertenecientes a la Misión de la fe de Cristo fueron arrestados en Keren, la segunda ciudad más grande de Eritrea.
Encerrados en túneles subterráneos
Las 70 personas, entre las cuales 35 mujeres y 10 niños, fueron trasladados a la prisión de Ashufera. Se trata de un conjunto de túneles subterráneos, cuya entrada se encuentra a 30 minutos a pie de la ciudad. Como informó una fuente local a World Watch Monitor, "las condiciones de vida en el interior son duras. Los prisioneros se ven obligados a cavar nuevos túneles cada vez que los funcionarios del régimen traen nuevos prisioneros”.
La Misión de la fe de Cristo fue la última en abrirse en la ciudad de Keren. La congregación, que existe en Eritrea desde hace 60 años, pidió en 2002 que se registrara oficialmente, pero nunca recibió una respuesta. Y después de la detención de los cristianos, la escuela dirigida por la comunidad también fue cerrada.
"Renuncien al cristianismo"
El 16 de agosto, seis empleados cristianos del gobierno fueron arrestados y llevados ante un tribunal en Asmara. Aquí el juez les exigió que renunciaran a su fe, pero ellos respondieron:
“No estamos dispuestos a negociar nuestra fe en Jesús”
Los seis fueron liberados por el momento en espera del veredicto. Mientras el 8 de julio, el último hospital de la Iglesia Católica también fue confiscado por el régimen. El cierre forzado de las instalaciones, que ofrecen asistencia gratuita a 170.000 personas al año, comenzó en junio. La Iglesia protestó, explicando que privarlos de estas instituciones socava su misma existencia y expone a sus empleados, religiosos y laicos, “a la persecución".
El Estado ha requisado las clínicas de la Iglesia para vengarse de las críticas de los Obispos al gobierno del dictador Isaías Afewerki, que sigue posponiendo las reformas democráticas prometidas, a pesar de que el conflicto militar con Etiopía ya ha terminado. El régimen querría ser el único proveedor de atención médica, pero la gente prefiere encomendarse a la Iglesia, que tiene mejores instalaciones y profesionales más dedicados.
Cinco sacerdotes ortodoxos arrestados
La persecución no sólo afecta a los católicos y protestantes: el 13 de junio fueron detenidos cinco sacerdotes ortodoxos que residían en el antiguo monasterio de Debrè Bizen. Se dice que los religiosos han apoyado al Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Abune Antonios, bajo arresto domiciliario desde el año 2007, cuando se opuso a la interferencia del régimen en la vida de la Iglesia Ortodoxa.
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