Efémerides. Hoy en la historia judía. Se publicaba "Yo acuso", de Émile Zolá

Efémerides. Hoy en la historia judía. Se publicaba

Emile Zolá fue un escritor e intelectual francés que publicó su famoso “J\’Accuse” el 13 de enero de 1898 en defensa de Alfred Dreyfus, víctima de un complot antisemita. Esta defensa que hizo ante el propio presidente de Francia le costó el exilio.

Émile Zola fue un escritor francés, nacido el 2 de abril de 1840 en París. El 13 de enero de 1898 publicó “Yo acuso” (en francés “J\’Accuse”), un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia Félix Faure y publicado por el diario L\’Aurore el 13 en primera plana. Este artículo le costó el exilio a Zola.

Émile Zola entró a trabajar en la librería Hachette en 1862. Escribió su primer texto y colaboró en las columnas literarias de varios diarios. A partir de 1866, cultivó la amistad de personalidades como Édouard Manet, Camille Pissarro y los hermanos Goncourt.

Su obra está compuesta por veinte novelas y se inicia con “La fortuna de los Rougon” en 1871: un retrato social que tiene altas dosis de violencia y dramatismo.

Se casó en 1870 con Alexandrine Mélay.

A partir de 1897, Zola se implicó en el caso Dreyfus, un militar francés de origen judío que había sido culpado falsamente por espía. Debido a la fuerte campaña antisemita, el escritor apoyó la causa de los judíos franceses, hasta que en 1898 finalmente publicó “Yo acuso” con trescientos mil ejemplares.

«Yo acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante —quiero suponer inconsciente— del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables. Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo. Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido”, comenzaba el afamado texto.

La reacción del Gobierno fue inmediata y lo condenó a un año de cárcel y a una multa de 7500 francos. Zola se exilió en Londres, donde vivió en secreto. Recién en junio de 1899 pudo regresar a su país. Pero Alfred Dreyfus fue condenado igualmente. A pesar de los múltiples problemas que le trajo, Zola nunca se arrepintió de apoyar a un inocente.

La familia de Dreyfus nunca aceptó las condiciones en las que se lo juzgó. Mathieu Dreyfus, su hermano, y Lucie Dreyfus, su esposa decidieron investigar a fondo por sus propios medios. Por su parte, Georges Picquart, nuevo jefe de servicios secretos, declaró durante el verano de 1896 que el autor de la carta de espionaje no había sido Alfred Dreyfus sino Ferdinand Walsin Esterhazy, comandante de infantería. Convencido de sus declaraciones, el teniente coronel Picquart puso sobre aviso a sus superiores. Pero ellos se rehusaron a reconocer públicamente el error.

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