“El deporte debe ser un instrumento de paz y fraternidad”, el recordatorio de la Iglesia

“El deporte debe ser un instrumento de paz y fraternidad”, el recordatorio de la Iglesia

La Subcomisión de Paz y Deporte de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina difundió una reflexión donde llamó a vivir el encuentro futbolístico con respeto, juego limpio y sin trasladar al fútbol conflictos históricos.

En la antesala de la semifinal que disputarán las selecciones de la Argentina e Inglaterra, la Subcomisión de Paz y Deporte de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) difundió una reflexión en la que invita a vivir el encuentro deportivo como una oportunidad para promover la paz, el respeto y la fraternidad.

El texto, firmado por Fernando Brugaletta, sostiene que el deporte es "uno de los lenguajes universales más fecundos para construir la paz", ya que enseña a reconocer la dignidad del otro, respetar las reglas, valorar el esfuerzo compartido y comprender que el verdadero triunfo también consiste en crecer como personas y como comunidad.

El documento recuerda las enseñanzas del papa Francisco, quien definía al deporte como "un camino para construir la paz" y "una escuela de respeto y de lealtad que hace crecer la cultura del encuentro". Asimismo, destaca que el papa León XIV también alienta a redescubrir el deporte como una expresión de fraternidad entre los pueblos, capaz de tender puentes y favorecer el diálogo.

Vivirlo como un partido de fútbol

En ese marco, la subcomisión episcopal afirma que el partido entre Argentina e Inglaterra "debe ser vivido como lo que verdaderamente es: un partido de fútbol", y subraya que la pasión por los colores nacionales puede convivir con el respeto hacia el rival y la alegría propia del deporte.

El mensaje también reconoce que la causa de las Islas Malvinas ocupa un lugar permanente en la memoria y el corazón de los argentinos, pero considera que no corresponde trasladar esa historia al terreno de juego, ni cargar sobre una competencia deportiva cuestiones que pertenecen a otro ámbito de la relación entre las naciones.

Finalmente, el organismo expresa el deseo de que la semifinal sea "una verdadera fiesta del deporte", en la que prevalezcan el juego limpio, el respeto mutuo y el reconocimiento del esfuerzo de ambos equipos, a fin de ofrecer a niños y jóvenes un ejemplo de convivencia.

"Competir no es enfrentarse como enemigos, sino compartir una misma pasión desde el respeto", concluye el documento.

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