El cura Lorenzo dice que no abusó de menores y habló de internas religiosas

El cura Lorenzo dice que no abusó de menores y habló de internas religiosas

Recibió a EL DIA en la parroquia de Gonnet y brindó detalles sobre los vínculos que mantenía con quienes ahora lo acusan por ataques aberrantes. También advirtió que habría una trama orquestada para perjudicarlo

De jeans y pulóver bordó, y acompañado por sus abogados, el sacerdote Eduardo Lorenzo (59) recibe a EL DIA en la misma iglesia de la que es cura párroco desde el año 2007, la Inmaculada Madre de Dios de Gonnet. Asegura sentir “un profundo dolor en el alma” por “las aberrantes cosas” de las que se lo acusa (abusos sexuales de menores), del mismo modo en que afirma no sentir rencor por quienes lo acusan, “todos chicos a los que hasta casé y bauticé a sus hijos”. También dice no saber “quién está detrás de todo esto, aunque tengo mis sospechas”.

Sobre él pesan tres denuncias. Una de ellas fue hecha pública el martes por Julián Bártoli (32) -cuyo testimonio EL DIA publicó ayer- quien aseguró que fue su víctima cuando tenía 13 años de edad.

“Me extraña mucho de él -sostiene Lorenzo- lo conozco de cuando era párroco en la iglesia de Lourdes. Yo era muy amigo de su familia, de su hermana y de sus padres, quienes participaban activamente de la vida parroquial. Organizábamos paellas, y algunos viernes cenábamos en su casa del barrio La Loma, que quedaba a unas tres cuadras de la parroquia”.

“En esas circunstancias -relata Lorenzo- Julián le decía a su padre, Dino, que quería venir a dormir a mi casa, un departamento muy pequeño. Y su papá nos llevaba hasta el departamento, donde comíamos chocolate y mirábamos películas, y después nos íbamos a dormir. Él dormía en un sofá que había en el comedor, donde dormían también mi papá y mi hermano cuando me visitaban, y yo me iba a mi dormitorio. Al otro día lo venía a buscar el padre, y yo me iba a la parroquia. Eso habrá ocurrido unas cinco o seis veces en total. Todo lo que cuenta ahora es una gran mentira. Yo jamás abusaría de un chico, me parece algo asqueroso. Nunca hice nada de lo que dicen con ningún chico”.

Otra de las denuncias es la formulada ante la Justicia por León, nombre ficticio que el padre Lorenzo identifica como Diego, y de quien dice que es ahijado de un ex comisario de la Policía bonaerense.

“Este tal León, que en realidad se llama Diego -describe el padre Lorenzo- le cuenta a su padrino, el ex comisario Julio Frutos, que él conocía a un chico llamado Matías que estaba de novio con el cura Lorenzo, o sea yo. Y Frutos hace esa denuncia ante la Justicia y ante el Tribunal Eclesiástico, denuncia que fue archivada por inexistencia de pruebas en el año 2009. Porque el mencionado Matías desmintió terminantemente lo dicho, calificando a León como un mentiroso. Hay otros 8 chicos más que desmintieron a este tal León”.

La tercera denuncia se remonta a presuntos hechos ocurridos en los años 90, cuando Lorenzo era cura en Olmos y se organizaban campamentos en Necochea. Aquí el denunciante se identifica como Roberto, y menciona que el sacerdote tenía relaciones con otro chico mencionado como “M”.

“También es mentira -responde Lorenzo- porque aquí a quien llaman “M” terminó por desmentir categóricamente a Roberto. También hablan de alcohol, de preferidos dentro de los grupos, todo lo cual es absolutamente falso”.

La pregunta inevitable es por qué tres jóvenes que no se conocen entre sí, y que refieren a episodios presuntamente ocurridos en años diferentes, coinciden en acusar de hechos similares a una misma persona, en este caso al cura Eduardo Lorenzo.

“No sé que hay detrás de todo esto -asegura el cura de Gonnet- pero hay cosas coincidentes, además de muchas contradicciones. Por ejemplo, los tres tienen el mismo abogado, y los tres tienen relación con el ex comisario Julio Frutos, quien es un fundamentalista religioso. Es muy probable que él haya influido en estos chicos, a los que no les guardo rencor, para inventar todas estas mentiras”.

“Este hombre -añade Lorenzo- me viene atacando desde el año 2008, quedó demostrado en la Justicia que él estuvo detrás de unas cadenas de mails anónimos en los cuales me difamaban con este tipo de hechos. Él estaba muy vinculado con esta iglesia de Gonnet, y debe haber quedado muy resentido por algunos intereses que yo toqué. Pero yo jamás abusé de un menor ni de nadie”.

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