Comunión a divorciados: El cardenal Burke dice que resistirá cualquier cambio

Comunión a divorciados: El cardenal Burke dice que resistirá cualquier cambio

El purpurado ratificó que se opondrá a la posición misericordiosa que propone el papa Francisco para atender las nuevas realidades familiares. También se mantuvo firme sobre la acogida a los homosexuales.

El cardenal estadounidense Raymond Burke es representativo de las posiciones más conservadoras en la cúpula de la Iglesia y fue el principal vocero de la oposición a cualquier atisbo de flexibilización hacia las personas divorciadas vueltas a casar y más todavía hacia los homosexuales, durante el Sínodo de la Familia convocado por el papa Francisco que tendrá una segunda parte este año.

Gran experto en Derecho Canónico, Burke, de 66 años, se desempeñaba desde 2009 comoprefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo en el que fue nombrado porBenedicto XVI. Fue también Ratzinger quien lo hizo cardenal en noviembre de 2010.

Burke fue uno de los pocos miembros de la Curia que formuló algunos comentarios críticos a la Encíclica de Francisco, "Evangelii gaudium". Y, en días previos al Sínodo de la Familia, se ubicó en las antípodas de las posiciones del cardenal Walter Kasper, favorable a la comunión de los divorciados vueltos a casar.

Por ese tiempo, se conoció la decisión de Francisco de no mantenerlo en el poderoso cargo de prefecto de la Signatura Apostólica y colocarlo en una posición meramente honorífica: la de presidente de la Soberana Orden Militar de Malta, lo que implica quedar fuera de la Curia vaticana.

Aunque Burke había completado el tiempo de cinco años previsto para los prefectos de la Signatura Apostólica, su remoción, en el contexto de las polémicas que generó el Sínodo, levantó muchos rumores. Sin embargo, aunque fuera de la Curia, Burke sigue en Roma, y hasta con más tiempo libre y más motivos para viajar y oportunidades para expresar sus opiniones.

Es lo que acaba de hacer ahora, en una breve entrevista concedida al canal francés France2 (ver el video al pie de la nota), en la cual reitera su oposición a toda apertura a los divorciados y a los gays y anuncia que, de tener éstas lugar, las resistirá. En la nota realizada por la televisión francesa, Burke se declara admirador incondicional de Josef Ratzinger, el Papa emérito, al que califica como un "maestro de la fe".

"Ahora debo acostumbrarme a un nuevo Papa", agrega con tono apesadumbrado.

En octubre del año pasado, el Sínodo lo encontró en la primera fila de los tradicionalistas y hasta criticando al Papa por su manejo de la asamblea de obispos. Dijo por ejemplo que el Papa había "hecho mucho daño" al no declarar "abiertamente cuál es su posición" sobre los temas más debatidos en la Iglesia. "El Papa, más que nadie, como el pastor de la Iglesia universal, está obligado a servir a la verdad -dijo Burke en aquella ocasión-. El Papa no es libre de cambiar las enseñanzas de la Iglesia con respecto a la inmoralidad de los actos homosexuales o la insolubilidad del matrimonio o cualquier otra doctrina de la fe".

En la entrevista concedida ahora reiteró esos conceptos. Dijo que no podía "aceptar la comunión a personas en unión irregular porque eso es adulterio".

Y en cuanto a las uniones del mismo sexo, sostuvo que "no tienen nada que ver con el matrimonio". Calificó de "sufrimiento de algunas personas", el sentimiento de "atracción física hacia personas del mismo sexo".

Ante la pregunta: "¿Si el Papa persiste en esta dirección que hará usted?", Burke respondió: "Resistiré, no puedo hacer otra cosa. No hay duda de que este es un tiempo difícil".

Y consultado sobre si era un tiempo "doloroso" y "preocupante", respondió "sí".

"¿Según usted la Iglesia está amenazada en tanto que institución?", fue otro interrogante. Y Burke respondió: "El Señor nos ha asegurado, como dijo a San Pedro en el Evangelio, que las fuerzas del mal no vencerán".

Como pese a todo, en su oficina hay un retrato de Francisco, la última pregunta fue: "¿El Papa es su amigo de todos modos?". Ante lo que el cardenal sonrió y dijo: "No quisiera hacer del Papa mi enemigo, ciertamente".

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