El Card. Rossi anima a levantar la mirada a Dios y dejarse transfigurar por Él

El Card. Rossi anima a levantar la mirada a Dios y dejarse transfigurar por Él

En su homilía del segundo domingo de Cuaresma, el arzobispo de Córdoba anima a escuchar a Jesús y a "ordenar nuestra vida según lo que el Señor quiere de nosotros".

El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, en su homilía para el segundo domingo de Cuaresma, reflexiona sobre las dos figuras que acompañan a Jesús en la transfiguración y señala que a Moisés, legislador de su pueblo, “uno puede pedirle la gracia de que podamos ordenar nuestra vida según lo que el Señor quiere de nosotros”. A su vez, en su carácter de “liberador”, anima a pedirle “que el Señor nos libere de 'los egipcios' que nos esclavizan en nuestro propio corazón”.

Sobre Elías, el profeta, “un hombre de fuego”, el prelado indica que san Alberto Hurtado “nos pedía que seamos fuegos que encienden otro fuego”. En tanto, sobre ser profeta, señala: “Cada uno de nosotros debe hacer visible algo de Dios, algo que solo nosotros podemos iluminar; cada uno de nosotros tiene algo que decir con su vida, algo de Dios”.

“El mundo entenderá la bondad de Dios a través de la bondad de nosotros, entenderá la misericordia a través de nuestro gesto de misericordia. Este es el desafío para nosotros”, explica.

A continuación, el cardenal se refiere al imperativo que Dios Padre dirigió a los discípulos en el Tabor, mientras contemplaban a Jesús transfigurado: “Este es mi Hijo muy amado, escúchenlo”. En ese sentido, anima a escuchar a Jesús en esta Cuaresma, que “es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla, y cómo nos habla”.

 

 

“El Señor nos repite también a nosotros: ‘Levántense, no tengan miedo’”, señala, y considera: “La liturgia de este segundo domingo nos invita a levantar la mirada a Dios, a fijar la mirada en Jesús transfigurado, y ser nosotros transfigurados, que es transformarse”.

Por eso, anima a “que también nosotros podamos, en este domingo, sentir primero todo el consuelo del Señor que la liturgia, con mucha sabiduría, nos pone este día de consuelo; pero que también nos dé fuerza para bajar a lo cotidiano de nuestra familia, del trabajo, de nuestras penurias, lo que es el camino de la vida”.

Monseñor Rossi concluye con una invitación a “sentir que el Señor vuelve a decirnos, así como le dijo a Jesús, ‘Vos sos mi hijo, vos sos mi hija muy amada’, y lo sintamos muy hondo. Que la Virgen nos acompañe en este camino. Que así sea”.

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