Ante una multitud, el obispo de Goya suplicó no correr tras las drogas y las adicciones 

Ante una multitud, el obispo de Goya suplicó no correr tras las drogas y las adicciones 

El chaparrón de las primeras horas de la mañana de ayer fue la bendición inicial para los más de 200 mil jóvenes que llenos de fe y esperanza arribaron a la casa de María de Itatí.

Ni el cansancio, ni las ampollas impidieron que cumplieran una vez más con esta inmensa manifestación religiosa que, como hace 37 años, congregó a toda la juventud del NEA, que integran las once diócesis religiosas, este año con la incorporación de la de Oberá, Misiones. Para ello el atrio de la basílica de Itatí fue el escenario de la misa central ante miles de jóvenes.

En la oportunidad fue el obispo de Goya, Adolfo Canecín, uno de los fundadores de esta peregrinación, quien presidió la ceremonia religiosa, concelebrada con el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik.

En la homilía, Canecín pidió a los jóvenes que no corran detrás de los ídolos, haciendo referencia a las drogas. “Cuánta gente camina o corre hoy detrás de las adicciones, es importante que este año la pastoral colocara carteles a lo largo del camino, y se repartieron folletos en contra de las adicciones y a favor de la vida. Quizás muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos corrido detrás de los ídolos. Qué bueno que nosotros caminamos con María con decisión porque sabemos adónde vamos”.

En otra parte del evangelio dijo: “Hay cuanta gente que no camina, cuántos que están tirando la toalla, y dicen me siento derrotado y ya no camino. Hay muchos otros que caminan pero no saben hacia dónde caminar hay otros que caminan trotan o corren y quizás van detrás de los ídolos. En el año 1979 el Documento de Puebla que nos hablaba de los triples ídolos de aquel momento, pero que siguen vigentes y quizás acentuados ahora. El ídolo del tener, el poder y del placer. También hoy muchos que caminan y corren, el Evangelio de hoy dice que no se puede servir a Dios y al dinero”.

Además, Canecín destacó que el papa Francisco “nos haya regalado el año jubilar, de la misericordia, un año que ya va a terminar, pero la misericordia no se va a terminar. La misericordia vino para quedarse. Porque tiene el poder de sanar nuestras heridas, porque hemos caminado con María hacia la casa de Dios, porque tiene la capacidad de transformar al hombre viejo en un hombre nuevo parecido a Jesús y en caso de la mujer, una nueva parecida a María”.

Para terminar, el prelado se dirigió a los miles de jóvenes y preguntó: ¿Cuántos días tiene la semana? ¿Cuántas son las obras corporales y las espirituales?, y los jóvenes respondieron siete. “Que les parece si a partir de hoy llevamos adelante una obra corporal y una espiritual por día y así vamos a ir aprendiendo el estilo y modo de ser de Dios, a través de la misericordia y la vamos a vivir con los gestos y no sólo con las palabras, y si tenemos que añadir a las 14 obras, es como dice Francisco: misericordiar la casa grande de Dios. Que en guaraní sería: Ñanderoga guazú. Desmenucemos el lema, que quede bien grabado que con “María caminamos hacia la misericordia del Padre”.

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