Con 91 años camina desde Tucumán a Luján para pedir por los jóvenes

Con 91 años camina desde Tucumán a Luján para pedir por los jóvenes

Emma Morosino comenzó a desandar el largo camino hasta la Basílica. Se trata de 1.252 kilómetros hasta llegar al mayor santuario del país. Lleva fotos de la Virgen y el Papa. Anécdotas de la "abuela peregrina".

Emma Morosini tiene una fe inquebrantable que supo modelar desde su Lombardía natal, allá en Italia. Sus 91 años cumplidos el 8 de enero lo reflejan: camina por el mundo como una peregrina con Dios a su lado. Y desde el 27 de diciembre, cuando comenzó a dar paso tras paso desde San Miguel de Tucumán, lo hace en Argentina. Quiere llegar a la Basílica de Luján para que tras esos 1.252 kilómetros, pueda pedirle a la Virgen por los jóvenes y la paz. Y cada día está más cerca de completar los 312 kilómetros que le restan: ayer hizo su recorrido entre Casilda y Sanford, en Santa Fe y hoy descansará.

“Elegí salir desde Tucumán porque es una distancia más larga que partir desde Buenos Aires. Es para que mi regalo a la Virgen esté más perfumado”, comentó la abuela que cuando caminó por la ruta hacia Oncativo, en Córdoba, lo hizo sola. Luego, cuando se fue haciendo conocida, comenzaron a acompañarla los bomberos del lugar o la policía, y hasta vecinos. Ella marcha a paso acelerado con un bolso, un carrito y una bolsa con pan, agua y leche.

Llueve o truene no frena su andar. Y hasta lleva puesto un chaleco naranja con las fotos de la Virgen de Luján y el Papa Francisco en su espalda.

Clarín habló con ella cuando estuvo en el pueblo santafecino de Correa. Charlaba rápido en italiano aunque también mezclaba palabras en castellano. “Es culpa de Francisco que hable español”, dijo risueña. Luego se explayó sobre su maratón: “No tengo familia. Soy peregrina, pero no improvisada. Camino hace 25 años y ahora lo hago para que la juventud se aleje de las drogas. Soy una enamorada de la vida. Antes era enfermera, ahora soy jubilada y me gusta ayudar. ¿Cómo me mantengo bien? Como sano”.

La anciana tiene experiencia en este tipo de trayectos ya que hizo largos recorridos en Polonia, Israel, México y Brasil.

Emma lleva una gorra, zapatillas y hasta un paraguas, cuando va por la ruta. Se levanta temprano y siempre parte a eso de las 6 y camina hasta cerca del mediodía. Luego almuerza, descansa, y a la tarde pide ir a misa. La jornada concluye alrededor de las 21. En general pide que la hospeden en un asilo de ancianos o en un geriátrico. En Correa, en cambio, su estadía se hizo más confortable: durmió en una habitación de Cabañas Quédate. Pero en la mayoría de las ocasiones se aloja en la casa de alguna familia.

Dice que el Papa le despertó su amor por la Virgen de Luján y el 22 de abril, en el Vaticano, tendrá su día soñado ya que Francisco la recibirá en una audiencia.

“Estoy muy feliz porque Dios me permitió caminar en Argentina”, repite en cada pueblo. Su aventura ya tiene una página de Facebook (Emma, la abuela peregrina), que sigue día a día su recorrido.

“En 2016 me retiro”, anunció la mujer ante tanto trajinar.

Por ahora esta viejita andariega es un ángel que todos esperan en Luján el 17 de marzo. Si Dios quiere. 

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