Medio centenar de estudiantes de 12 a 16 años —la mitad de Barcelona y la otra mitad llegados de distintos países— se han sumado por tercer año consecutivo a esta iniciativa internacional.
En Barcelona, un grupo de 50 adolescentes —la mitad locales y la otra mitad llegados de distintos países— dedica una semana intensiva a diseñar soluciones tecnológicas para personas con discapacidad. La iniciativa, impulsada en el Colegio Hatikva en colaboración con el Instituto Guttmann de rehabilitación, forma parte del proyecto internacional Tikun Olam Makers (TOM), una ONG israelí centrada en el desarrollo de herramientas accesibles para mejorar la vida cotidiana.
"Lo que hacen los chicos es detectar una necesidad que tiene que ver generalmente con cosas cotidianas y tratan de encontrar una solución tecnológica para un problema del día a día de estas personas", explica a Enfoque Judío Damián Weber, director del centro educativo donde se desarrolla la experiencia.
Medio centenar de adolescentes de varios países participan en el proyecto TOM en el Colegio Hatikva (Foto: Colegio Hatikva)
El proyecto, que celebra su tercera edición en el colegio, combina valores sociales con innovación tecnológica. Los alumnos trabajan con herramientas como impresión 3D, cortadoras láser y diseño digital para abordar ocho casos reales de adultos con dificultades motrices o neurológicas. Estos casos son derivados por el Instituto Guttmann, con cuyos pacientes los estudiantes interactúan directamente para comprender sus necesidades.
La iniciativa no solo tiene un componente técnico, sino también comunitario y global. A los 25 alumnos locales se suman otros 25 estudiantes procedentes de países como Costa Rica, México, Brasil, Italia o Francia, todos ellos vinculados a centros de la red ORT. Durante una semana conviven con familias del colegio y trabajan codo a codo en el desarrollo de soluciones.
Innovación, comunidad y valores en acción
El programa está estructurado con distintos niveles de participación. Mientras que los alumnos de cuarto de la ESO cursan una asignatura anual específica dedicada al proyecto, los estudiantes de cursos inferiores acceden mediante un proceso de selección. En total, los 50 participantes concentran el trabajo práctico en una semana intensiva, aunque la preparación se extiende a lo largo del año académico para los de 4º.
Medio centenar de adolescentes de varios países participan en el proyecto TOM en el Colegio Hatikva de Barcelona (Foto: Colegio Hatikva)
El contacto con los beneficiarios es clave en el proceso, según Weber. Los alumnos visitan inicialmente a los participantes en el Instituto Guttmann, un avanzado hospital universitario especializado en la rehabilitación intensiva con lesiones neurológicas, y mantienen encuentros posteriores —presenciales y virtuales— para profundizar en cada caso. El cierre del proyecto incluye la entrega de las soluciones desarrolladas en un acto en el propio colegio, con la presencia de los usuarios.
Entre los ejemplos de ediciones anteriores, Weber menciona dispositivos que han permitido a personas recuperar actividades significativas. Uno de ellos facilitó que un usuario volviera a tocar la guitarra; otro buscó ayudar a un fotógrafo paralizado a retomar su actividad.
El desarrollo de estas soluciones no surge de la improvisación. Según el director, los alumnos cuentan con una base sólida en tecnología desde edades tempranas. "En el colegio tenemos desde tercer grado de primaria clases de robótica… van desarrollando diferentes habilidades y trabajando con herramientas como impresión 3D o cortadoras láser", señala. Además, el trabajo en equipo permite que los estudiantes se complementen en distintas áreas.
Damián Weber, director del Colegio Hatikva: "Somos embajadores del colegio y de la comunidad judía, que vean cuáles son nuestros valores, qué es lo que nos guía" (Foto: Archivo/Colegio Hatikva)Un proyecto abierto a la sociedad
Más allá del ámbito educativo, el proyecto se plantea como una iniciativa de impacto social. Aunque impulsado desde un colegio judío y una ONG israelí, su alcance es deliberadamente amplio. "Es el colegio judío haciendo algo para la sociedad, y no necesariamente para otra institución judía", subraya Weber.
La colaboración con el Instituto de rehabilitación responde tanto a vínculos previos como a su condición de centro de referencia en rehabilitación. Según el director, la relación ha sido fluida desde el inicio: "El trabajo ha sido muy bien recibido y trabajamos en conjunto". De hecho, la participación activa de los usuarios en el proceso y su presencia en el colegio durante la clausura reflejan ese nivel de implicación.
El proyecto también se enmarca este año en el 40 aniversario de relaciones entre España e Israel, aunque Weber insiste en su carácter apolítico. "Es un proyecto escolar apolítico… por más de que sea una ONG israelí", afirma, destacando que no se ha visto afectado por el difícil contexto político reciente.
Diseño por dos alumnos del proyecto TOM de uno de los dispositivos que luego será impresos en 3-D (Foto: Colegio Hatikva)
Para el colegio, la iniciativa cumple además una función representativa. "Somos embajadores del colegio y de la comunidad judía, que vean cuáles son nuestros valores, qué es lo que nos guía", explica el director, enfatizando el carácter desinteresado del trabajo y su objetivo de fomentar empatía y conciencia social en los alumnos.
El modelo TOM, nacido en Israel y replicado en distintos países, se basa en un principio de acceso abierto: todas las soluciones desarrolladas se publican sin restricciones de propiedad intelectual para que puedan ser utilizadas y adaptadas en cualquier parte del mundo. Se trata de encontrar "soluciones tecnológicas a limitaciones físicas" pensadas para beneficiar al conjunto de la sociedad.
Con 310 alumnos de más de 20 nacionalidades, el Colegio Hatikva, dependiente de la Comunidad Judía de Barcelona (CJB), integra esta iniciativa como parte de su propuesta educativa. En un entorno cada vez más diverso, el proyecto TOM se consolida como un espacio donde tecnología, valores y cooperación internacional convergen con un objetivo común: mejorar la vida de otros a través de la innovación ▪
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