2026, año favorable y agradable para Dios

2026, año favorable y agradable para Dios

Nombremos y declaremos este nuevo año que comienza como año favorable del Señor y año agradable para Dios.

Hay un fundamento bíblico cuando hablamos de año favorable y año agradable. Los dos textos principales que sustentan estos conceptos son:

Isaías 61:1–3: “Proclamar el año favorable del Señor”.Lucas 4:16–21: Jesús proclama “el año agradable del Señor”.

Por ello queremos nombrar este nuevo año que comienza de esta manera:

2026: año favorable del Señor

y año agradable para Dios.

Y veamos ahora algunas ideas importantes desde la perspectiva de Dios.

 

Nombrar es ejercer autoridad delegada

En Génesis 2:19–20 leemos que el Señor llevó ante Adán a todos los animales para que él les pusiera nombre. Esto no fue un gesto poético ni anecdótico. Dios quiso que Adán nombrara porque una de las responsabilidades fundamentales de la autoridad delegada es saber nombrar.

Nombrar es un acto de gobierno. Nombrar es ejercer autoridad delegada. Nombrar no es simplemente describir, sino establecer, orientar y convocar.

Tenemos ejemplos claros tanto en la Escritura como en la historia:

Los padres ponemos nombre a nuestros hijos porque ejercemos autoridad sobre ellos.Los fundadores ponen nombre a territorios, ciudades o pueblos nuevos porque tienen autoridad para establecerlos.Los descubridores nombran lo descubierto porque Dios les ha concedido esa responsabilidad.

Nombrar no es un acto simbólico menor; es un acto espiritualmente responsable y trascendente.

El nombre no solo describe la naturaleza de algo: la dirige. Cuando se nombra, se marca un destino. En 2 Crónicas 20, el valle donde Dios dio la victoria fue llamado el Valle de Beraca (bendición). El nombre describía lo ocurrido, pero también proclamaba una verdad espiritual.

Cuando Jesús cambió el nombre de Simón por Cefas, o Pedro, no estaba describiendo su carácter presente, sino impartiendo dirección profética a su historia. El nombre provocó transformación.

Adán no inventó identidades arbitrarias: declaró sobre aquello que Dios le había confiado. Hoy nosotros hacemos lo mismo. Leemos el tiempo desde el cielo y lo hablamos sobre la tierra.

Al nombrar el año 2026 no estamos creando un eslogan, sino alineando nuestra fe, nuestra expectativa y nuestra conducta con una verdad revelada.

El año favorable del Señor

“Año favorable” es el año del favor, de la buena voluntad de Dios hacia el hombre.

En hebreo, la palabra utilizada es ratson, que aparece 56 veces en el Antiguo Testamento y se traduce como favor, benevolencia, buena voluntad, agrado, bendición y gozo.

Salmo 5:12: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor (Ratson)”.Salmo 30:5: “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida”.Isaías 60:10: “En mi buena voluntad tendré de ti misericordia”.

El Salmo 136 repite 26 veces: “Porque para siempre es su misericordia”.

La palabra hebrea Jésed puede traducirse como misericordia, pero también como benevolencia, gracia, amor leal y favor.

En toda circunstancia y en todo tiempo,

su misericordia está presente.

Su misericordia nos restaura.

Su benevolencia nos levanta.

Su favor nos dignifica.

Su favor es nuestro escudo.

EL JUBILEO: EL CONTADOR VUELVE A CERO

Para entender qué significa proclamar el año favorable del Señor, pensemos en una imagen clara: imagina que estás perdiendo una final deportiva y, a cinco minutos del final, el marcador vuelve a cero. O que recibes una llamada del banco o de Hacienda diciendo que tus deudas quedan en cero. O una notificación judicial que declara tu expediente limpio.

Eso era el año de jubileo en Israel. Según Levítico 25, cada 50 años, al sonar el shofar en el Día de la Expiación, Dios ordenaba algo radical:

Los esclavos recuperaban la libertad.Las deudas eran perdonadas.Las tierras volvían a sus dueños originales.Las familias recibían un reinicio.

Con el jubileo, irrumpe la gracia. Sin jubileo, la desgracia se volvía permanente: el error de una generación condenaba a la siguiente.

El jubileo enseñaba tres verdades fundamentales:

Dios es el dueño de todo, no el hombre ni el mercado.El pasado no puede esclavizar eternamente el futuro.La misericordia no es un sentimiento, es una decisión que Dios demanda.

Siglos después, en la sinagoga de Nazaret, Jesús proclama el año agradable del Señor y declara: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

En otras palabras: el jubileo ya no es un año, es una persona. En Cristo, el jubileo deja de ser cíclico y se vuelve permanente.

EL CONTADOR A CERO EN CRISTO

En Cristo podemos poner el contador a cero en tres áreas fundamentales:

El contador del pecado

Colosenses 2:14 dice que el acta de los decretos que nos era contraria fue anulada y clavada en la cruz.

Una deuda imposible de pagar fue completamente saldada.

El contador de la culpa

Romanos 8:1 declara que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Tus errores y caídas no definen quién eres.

El contador de las ofensas

Poner el contador a cero no borra la memoria, pero rompe el poder de la ofensa.

Colosenses 3:13 y Efesios 4:32 nos llaman a perdonarnos como Cristo nos perdonó.

Jesús mismo declara su obra en el año favorable: “Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”.

La Nueva Traducción Viviente dice: “Ha llegado el tiempo del favor del Señor”.

 

El año agradable del pueblo de Dios

Como antes dijimos, no solo proclamamos un año favorable de parte de Dios. También queremos que 2026 sea el año de un pueblo agradable a Dios.

En Lucas 4:19, Jesús usa la palabra griega dektós, que significa acepto, aceptable, agradable.

Efesios 1:6 dice que somos aceptos en el Amado, pero además deseamos vivir de manera agradable delante de Dios.

Hechos 10:35 declara que Dios se agrada (dektós) del que le teme y hace justicia.

Filipenses 4:18 habla de una ofrenda como olor fragante y sacrificio acepto y agradable (dektós) a Dios.

Eclesiastés 9:7–8 nos da la clave:

“Tus obras ya son agradables a Dios”.“En todo tiempo sean blancos tus vestidos”.“Nunca falte ungüento sobre tu cabeza”.

La santidad constante y la unción permanente nos hacen agradables al Señor en todo ámbito de la vida: en el trabajo, en el deporte, en las vacaciones, en lo cotidiano.

¿QUÉ HACE QUE EL CIELO SE PONGA EN PIE?

Quiero terminar con una imagen poderosa. ¿Qué hace que un público se ponga en pie en un teatro o en un estadio? Algo excelente, verdadero, bien ejecutado.

Hubo un día en que la vida de un hombre hizo que Jesús se pusiera en pie en el cielo:

Hechos 7:55–56 dice que Esteban vio

a Jesús de pie a la diestra del Padre.

En toda la Escritura, Cristo aparece sentado como Rey, pero aquí se levanta. ¿Por qué? Porque el cielo honra al que honra.

Lo que mueve el corazón de Dios no es el talento, ni el éxito visible, sino:

la fidelidad cuando nadie aplaude,la verdad sostenida cuando duele,la obediencia que cuesta la vida.

Esteban fue un hombre lleno del Espíritu Santo, de ministerio breve, pero de santidad, unción y fidelidad plenas. Sus vestiduras eran blancas, y su vida agradó a Dios. Estudiemos a este varón y sabremos lo que hace que el cielo se ponga en pie y dé una ovación de palmas.

 

Conclusión

Al nombrar el 2026 como año favorable y año agradable, estamos haciendo un acto de fe, de gobierno espiritual y de alineación con el cielo. Declaramos que será:

Un año donde el favor de Dios nos rodeará como escudo.Un año donde el contador vuelve a cero en Cristo.Un año donde caminaremos libres de culpa, deudas y ofensas.Y también un año donde decidimos vivir en santidad, unción y fidelidad.

Que no solo experimentemos el aplauso del cielo, sino que vivamos de tal manera que Jesús se ponga en pie.

Que el 2026 sea el año en que Dios se agrade de su pueblo, y el año en que su pueblo viva bajo el favor permanente del Señor.

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