Zecca alienta a los jóvenes al sacerdocio

Zecca alienta a los jóvenes al sacerdocio

El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, presidió una misa en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en San Pedro de Colalao, en la que invitó a los jóvenes a plantearse si el Señor los llama a la vocación del sacerdocio.

El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, presidió una misa en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en San Pedro de Colalao, en la que invitó a los jóvenes a plantearse si el Señor los llama a la vocación del sacerdocio.

El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, presidió una misa en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en San Pedro de Colalao, en la que invitó a los jóvenes a plantearse si el Señor los llama a la vocación del sacerdocio. 

“¿Qué sería de la Iglesia sin los pastores? Recemos de verdad por las vocaciones sacerdotales. Oremos para que los jóvenes se planteen si el Señor no los está llamando a una misión que es generosa y difícil, pero muy necesaria. Porque sin sacerdotes no hay Iglesia, no hay Eucaristía”, manifestó el prelado. 

Monseñor Zecca presidió la misa previa a la puesta en escena de la obra “El mensaje de Lourdes”, una producción que cada año atrae a miles de peregrinos a este santuario y que relata la historia de esta advocación. 

Monseñor Zecca también llamó a fortalecer la fe y la familia y mejorar la educación. “Tenemos que descubrir los dones que tenemos porque Dios nos necesita, y aquí hay muchos jóvenes”, señaló. 

“Todos somos necesarios, pero si la Iglesia no tiene pastores ¿quién va a oficiar misa?, ¿qué hace este pobre obispo si no tiene sacerdotes? ¿Cómo levanta la Iglesia que el Señor ha puesto sobre sus hombros? La Iglesia tiene necesidad de buenos y santos sacerdotes. Y todos debemos comprometernos con la misión de Iglesia”, observó. 

Monseñor Zecca explicó el significado del lema de la fiesta patronal de este año: “Lourdes, la alegría de la misión”. Afirmó que la misión no comienza con los apóstoles, sino mucho antes, porque su origen es la Santísima Trinidad. 

“La Iglesia es, por su íntima naturaleza, misionera -dijo-. Procede de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo según el propósito de Dios Padre. La misión hunde sus raíces en la Trinidad”, explicó

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