“Valoro lo existente y admiro lo que otros han podido sembrar y hacer”

“Valoro lo existente y admiro lo que otros han podido sembrar y hacer”

La Iglesia Catedral tiene nuevo párroco desde el sábado: el padre Javier Fortunato. Ejercerá a la vez como vicario general, acompañando al obispo Mons. Hugo Santiago. EL NORTE dialogó con él para conocer detalles de su carrera, destinos como párroco y su perspectiva sobre cómo será la relación con la comunidad parroquial.

Roberto D. Cámpora

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El sábado asumió el nuevo párroco de la Iglesia Catedral. El padre Javier Fortunato, proveniente de Pergamino, junto con el presbítero Héctor Molfesa, además, tomaron  el cargo de vicarios generales.

El obispo, Mons. Hugo Santiago, presidió los dos actos realizados frente a la Catedral y en la capilla del Colegio Misericordia.

Por otra parte el sacerdote Adrián Gallegani se despidió de su comunidad y asumió el domingo en la parroquia San Roque de Pergamino.

EL NORTE entrevistó al nuevo párroco de la Iglesia Catedral, Javier Andrés Fortunato, de 51 años, quien se prestó amablemente a la requisitoria.

Expectativas

Interrogado sobre qué expectativas le despertaba asumir al frente de una comunidad tan grande como la que asiste al Catedral, Fortunato respondió “bueno en primer lugar muchas gracias por este espacio, por la posibilidad de comunicarnos para ir conociéndonos. Mis expectativas principalmente es la de caminar juntos sabiendo que Dios mismo nos prepara para llevar adelante su obra. En este momento muy particular verdad, porque tenemos que afianzar los vínculos que es propio de lo que nos requiere la cultura del encuentro, y desde allí plasmarlo en obras que nos involucre a todos. De manera tal, que llego aquí con la alegría de poder favorecer a esto que es la ayuda la evangelización, pero fundamentalmente valorando lo existente, admirando lo que muchos otros han podido sembrar y hacer”.

Carrera sacerdotal

Preguntado sobre su carrera como sacerdote, detalló que “estudié en el seminario diocesano, aquí en diócesis de San Nicolás, el primer año lo desarrollé aquí, lo mismo que los últimos tres años. Es decir ’89, ’90 y ’91. Ese año recibí la ordenación diaconal, soy nativo de la ciudad de Pergamino, o sea que la ordenación sacerdotal, hace muy poquito se cumplieron 25 años, la recibí en la parroquia La Merced de mi ciudad por manos de monseñor Domingo Castagna y después el primer destino fue en la parroquia La Merced de Colón, luego estuve en San Pedro, un tiempo breve aquí en Nuestra Señora de Pompeya, y finalmente como párroco en Nuestra Señora de Fátima en Pergamino. Luego de 16 años como párroco allí, transité dos años y medio en la parroquia San José de Arrecifes. Desde allí es de donde estoy viniendo”.

Relación con la comunidad

Indagado sobre cómo estima que será su relación con la gran comunidad parroquial, respondió “como se vaya dando, la posibilidad de ir aprendiendo es muy grande. En el día a día estará la respuesta, pero también pude captar la capacidad de la gente de aquí, su disponibilidad, el sábado fue un momento muy emotivo en cuanto a la celebración misma de la toma de posesión, por tanto creo que hay mucho para ir viviendo y compartiendo”.

Reconstrucción del templo

No podía concluir el diálogo sin preguntar por el tema de la reconstrucción de la parte quemada del templo, a lo que Fortunato respondió que “es semejante a lo que ustedes mismos ya  saben desde un tiempo atrás; estamos intentando retomar contacto con quienes pueden conformar un grupo de trabajo, y una vez constituido darle continuidad a las distintas etapas que ya estaban previstas y, en consecuencia, las obras. Falta que se expida algún organismo para tener certeza sobre el estado de la estructura, para poder continuar conforme a lo que ya se había planeado en estos últimos meses”.

Mensaje al pueblo

Finalmente se le pidió al nuevo párroco de la Iglesia Catedral un mensaje para el pueblo nicoleño, evaluó durante un momento y afirmó “el mensaje es el mismo que nos presenta Jesús en el Evangelio, que nos invita a ser discípulos, como tales seguidores y capaces de construir la paz, pero fundamental mente creo que el mensaje se hace vida, por lo tanto también afirmándonos en la fe que vine como don de Dios continuaremos nuestros vínculos, nuestro diálogo”.

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