Se le adjudica un milagro con un nene marplatense que inhaló purpurina hace 10 años.
Se realizará este lunes 5 de diciembre, a las 19 en la Catedral, una misa en la que se pedirá por la pronta beatificación siervo de Dios Cardenal Eduardo Pironio.
Se realiza en el marco del 10° aniversario del presunto milagro por la intercesión de Pironio acontecido en Mar del Plata.
Luego de la misma será el panel con los testimonios sobre lo sucedido y explicación del proceso de canonización.
Participarán Laura y Mariano, papás de Juan Manuel, el niño que se salvó por presunto milagro del Cardenal Pironio, el médico pediatra Víctor Quiroga y el padre Ezequiel Kseim, licenciado en derecho canónico, quien explicará el proceso de canonización.
EL MILAGRO
Juan Manuel Franco tenía quince meses de vida en diciembre de 2006 cuando ingirió e inhaló purpurina y los médicos no le daban esperanza de sobrevivir.
La purpurina es un polvo finísimo, compuesto de limadura de bronce, una aleación de cobre y zinc, que se aplica a las pinturas para darles un aspecto brillante dorado o plateado.
Laura Carozza y su marido, Mariano Franco, son docentes en escuelas católicas de Mar del Plata. Al día siguiente se hacía en Mar del Plata la marcha de la esperanza, que Pironio había promovido cuando era obispo de esa ciudad, entre 1972 y 1975. La marcha, encabezada por una imagen de Nuestra Señora de Luján, hizo una parada frente al hospital materno infantil donde estaba internado el pequeño Juan Manuel.
“Nos encontramos allí, bajo la lluvia, con gente conocida –comentó Laura-. Y el sacerdote de la parroquia San Antonio de Padua, donde soy maestra, nos dio una estampa de Pironio y nos dijo que pidiéramos la curación”. Se trataba del presbítero Silvano De Sarro que, además, preside la Junta de Educación Católica de Mar del Plata. Les dio una cartilla sobre la vida y obra del cardenal Pironio, con su testamento.
“Volvimos reconfortados de la marcha. El estado de Juan Manuel era muy crítico. A la mañana siguiente, empecé a leer lo que decía el testimonio de lo que un obispo le dijo a la madre de Pironio: ‘Señora, los médicos también pueden equivocarse’. Justamente, era la frase que yo necesitaba en ese momento”.
A los pocos días, le hicieron un estudio a su hijo y llevaron la extracción de sangre a La Plata. Su mamá, abuela de Juan Manuel, María Cristina Delfante de Carozza, llevó la muestra a un hospital especializado en toxicología en esa ciudad y cuando tuvo el resultado llamó a su hija para comunicárselo.
¿Cuál era la situación antes de tomar la muestra? “Me habían dicho que Juan Manuel tendría problemas renales, hepáticos, neurológicos. Tenía una neumonía química. Al haber inhalado ese polvo, le había quemado los pulmones (algo parecido a lo que sufrieron los chicos de Cromañón). Tenía cobre y zinc en la sangre y en la orina, y quizá también plomo”.
Había estado en coma farmacológico, internado en terapia intensiva, entubado, ya que no podía respirar solo. El edema pulmonar había destruido los pulmones en un 70 %. El día en que se hizo el análisis en La Plata le sacaron el respirador y salió del coma, aunque temiendo los médicos que hubiera graves daños y secuelas.
Pero, sorprendentemente, la abuela llamó por teléfono desde La Plata a la madre y le informó que el análisis no daba ningún resultado negativo, era normal.
“Juan Manuel empezó a estar bien y a los pocos días estaba en casa como si nada hubiera pasado. De no tener ninguna esperanza pasamos a que estuviera en casa muy bien. Empecé a pensar, y a darme cuenta de que había sido por el cardenal, que es lo que están estudiando ahora”, dice Laura.
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