El patriarca católico denuncia más deportaciones forzadas y hambruna

El patriarca católico denuncia más deportaciones forzadas y hambruna

El arzobispo Sviatoslav Schevchuk advierte que en Mariúpol y otras zonas ocupadas en los últimos días no hay corredores humanitarios, por lo que la gente se están "muriendo de hambre", y reiteró que muchos son llevados contra su voluntad fuera del país.

El arzobispo mayor de la iglesia greco-católica ucraniana, Sviatoslav Schevchuk, volvió a denunciar este martes deportaciones forzadas y hambruna en Mariúpol y otras zonas ocupadas por el ejército ruso, a 34 días del inicio de una guerra que definió como "horrible y sandrienta".

"Hago un llamamiento al mundo entero para que defienda a nuestro pueblo ucraniano en la medida de las posibilidades que cada uno tenga. Para que los ucranianos puedan vivir en su tierra natal. Para que nadie vuelva a esclavizarlos como lo han hecho durante siglos”, pidió este martes en su mensaje diario a la comunidad ucraniana

La máxima autoridad católica en el país aseguró que la ciudad de Mariúpol “todavía sigue defendiéndose”, pero alertó que “en estos días no se ha podido entregar ningún tipo de ayuda humanitaria, lo que significa que muchas personas en las ciudades y pueblos rodeados no tenían nada para comer, se morían de hambre... y no sólo morían por las balas de los invasores”, afirmó.

Asimismo, indicó que recibe “todo tipo de llamadas de lamento y desesperación” y especialmente denunció que muchas personas “están siendo deportados del suelo ucraniano a la fuerza”.

Estas deportaciones forzadas están ocurriendo entre los residentes de las afueras de Mariúpol y de los barrios ocupados de esa ciudad, pero el arzobispo aseguró que “está pasando lo mismo en ciudades como Maryanka, Volnovakha y otras ciudades y pueblos de Donbás. Ciudades y pueblos que se han convertido en pueblos fantasmas”.

“Las personas son deportadas a la fuerza a Rusia, se les retira el pasaporte, se les dan documentos temporales y se les lleva a la isla de Sajalín, en el extremo oriental de Rusia. Donde no tienen derecho a salir de este lugar de exilio designado durante dos años. Vemos que al igual que pueblos enteros fueron deportados de su tierra en tiempos de Stalin, vuelve a repetirse hoy en nuestro suelo”, sostuvo.

El líder de la comunidad católica ucraniana concluye invocando a Dios: “¡Oh Dios, bendice a Ucrania. Oh Dios, bendice al pueblo ucraniano. Oh Dios, bendice a los que lloran, a los enfermos, a los mutilados, a los deportados, a los que mueren de hambre. ¡Oh Dios, bendice a Ucrania!”.

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