Oscar Fleischer: “Está en manos de los jazanim crear la necesidad de la jazanut en los oficios, trabajando junto al rabino de cada comunidad”

Oscar Fleischer: “Está en manos de los jazanim crear la necesidad de la jazanut en los oficios, trabajando junto al rabino de cada comunidad”

Uno de los jazanim (cantores litúrgicos) más tradicionales, Oscar Fleischer, cuyo registro es Barítono lírico, diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN)sobre sus proyectos y su carrera, en la que decidió dedicarse a la enseñanza vocal, dirigir coros, ofrecer conciertos y oficiar en el exterior para los Iamim Noraim.

-¿Cómo fueron sus comienzos como jazán (cantor litúrgico)?

-Mi padre era jazán y comencé a acompañarlo desde muy chiquito, a los cinco años y medio, tanto en los oficios de Iamim Noraim como en los casamientos que se realizaban en los salones de fiesta, donde primero se hacía la Jupa (ceremonia nupcial) y luego la fiesta propiamente dicha. Hice eso hasta el momento del cambio de voz, donde descansé unos dos o tres años. Cuando cumplí 16 años, mi papá estaba contratado como jazán en Rosario y empecé a incursionar como segundo jazán y a dirigir coros. Cerca de cumplir 17 años, mi padre dio un concierto acompañado por dos coros, uno de ellos litúrgico, y me hizo participar. Al terminar, personas de la comunidad de Santa Fe hablaron con él y le dijeron que querían contratarme para que sea el jazán para los Iamim Noraim, y mi padre aceptó. Se firmó el contrato y cante esos Iamim Noraim en Santa Fe, en el año 1963, incluyendo el oficio de Slijot y un coro, que debía llevar, para lo cual no tuve ningún problema en formarlo. Cuando me puse a estudiar las tefilot de Iamim Noraim con mi padre, nos dimos cuenta de que ya las sabía y, fuera de algunos retoques, no tenía que aprender nada, posiblemente de tanto escuchar a mi padre y también de que lo traía en la sangre. Eso emocionó mucho a mi padre, a quien se le llenaron los ojos de lágrimas.

-¿Cómo continuó su carrera?

-Después de esos Iamim Noraim, me invitó la comunidad de Paraná, Entre Ríos, a dirigir un Tercer Seder, de donde es oriunda mi esposa, una excelente compañera, y me contrataron para los dos siguientes Iamim Noraim primero, y luego en forma permanente. Allí estuve dos años y después viajé a Mendoza, donde firmé un contrato por dos años como jazán permanente, que renovamos a su finalización, pero al promediar ese segundo contrato me invitaron a participar en un concurso para elegir jazán en el Gran Templo de la calle Paso 423, pues había fallecido Aarón Gutman z’l. Luego de dos pruebas me contrataron y estuve allí 18 años, de 1972 a 1990. Después pasé a desempeñarme en la Comunidad Benei Tikvá, hasta fines de mayo pasado.

-¿Por qué decide efectuar ese cambio?

-El Gran Templo era muy tradicional, donde me sentía muy cómodo, pero consideré que necesitaba una experiencia diferente, un nuevo desafío y eso me brindaba Benei Tikva porque, como se dice hoy, era una “onda” distinta, más moderna. Si bien convengo que voy a adaptarme a la usanza de la institución, también incluiría algo de la jazanut tradicional. Y así fue durante 24 años, una experiencia hermosísima, donde además de ser el jazán trabajaba todos los días dirigiendo el coro, preparando los Bar y Bat Mitzvá, dando un concierto anual y a veces mucho más, preparando eventos.

-¿Qué lo llevó a concluir su relación con Benei Tikvá?

-Entendí que se había cumplido un ciclo y había algo que para mí era una asignatura pendiente, que es ir a cantar a otro país. En una oportunidad canté en Sucot y di un concierto en San Antonio, Texas, y si bien ofrecieron contratarme no pudo ser por razones familiares. En los últimos Iamin Noraim cumplí esa asignatura pendiente, pues fui contratado por Hebraica de San Pablo, Brasil, que es una institución con miles de socios, que tiene un templo chico, en el cual tienen oficios todos los Shabatot con un jazán argentino que hace muchos años está allá, Kuliot, y para los Iamim Noraim también organizan oficios en dos teatros que poseen, oficios de característica liberal (no ortodoxo). Entre los tres lugares asisten más de 8 mil personas, y para uno de ellos me contrataron, que es donde estuvo los últimos años Dudu Fischer, con un muy lindo coro. Y este año con órgano a mi pedido, si bien es una tefila más tradicional, casi similar a la que hacía en el Gran Templo de la calle Paso. Hebraica también contrata al Rabino Henry Sobel para los Iamim Noraim, una personalidad muy reconocida en Brasil.

-¿Qué está ocurriendo con la jazanut en la actualidad?

-En los templos se requiere la jazanut, que puede ser más o menos tradicional. Yo enseñaba en la escuela de jazanim del Seminario Rabínico Marshal T. Meyer “Nusaj Hatefila” (la suma de escalas, modos y motivos musicales que forman los apoyos melódicos a las oraciones litúrgicas del judaísmo) y les decía a los alumnos que no sabía si cuando irían a cantar a una comunidad se lo exigirían o no, pero el Nusaj para un jazán es como para el médico saber dar inyecciones y tomar la presión, aunque él no lo haga. Hay muchas melodías para los oficios religiosos, yo mismo escribo adaptaciones de nuevas melodías con un contenido judaico, y está en manos de los jazanim crear la necesidad de la jazanut en los oficios, trabajando junto al rabino de cada comunidad. Este es un fenómeno que ocurre en los Estados Unidos y otras partes del mundo, hay gente a la que le sigue gustando la jazanut tradicional, mientras que otros requieren una jazanut más moderna.

-Actualmente, ¿qué actividades está realizando?, ya que no está cantando en un templo en forma permanente.

-Soy un cantante, no sólo litúrgico sino que hago todo tipo de repertorio, siempre me dediqué a la dirección de coros, que también hago en la actualidad. Tengo alumnos de técnica vocal, que es a lo que más me dedico en este momento, y de jazanut. Por el momento mis proyectos son la docencia, la dirección de coros, los Iamim Noraim como jazán, en el exterior; dar conciertos y recitales. Sigo teniendo la misma pujanza y gracias a D’s me siento en el mejor momento de mi vida, sobre todo vocalmente, y por lo tanto deseo desarrollar proyectos nuevos en mi especialidad, tanto en la docencia vocal como brindando conciertos y recitales, en los que incluyo ciertas áreas de operas, temas litúrgicos y música ligera, y también algún tango como “Volver” y “Nostalgias”.

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