La obra del Padre Carlos Cajade, que cuenta con una extensa y reconocida trayectoria en el trabajo con la niñez y adolescencia, padece las consecuencias del tarifazo y la falta de ayuda estatal, que está poniendo en jaque a uno de sus establecimientos.
El hogar convivencial de Villa Garibaldi, el primero que creó el cura, se encuentra en una zona a la que no llega la red de gas (643 y 13), por lo que se abastece con una “chancha” de YPF que se recarga con gas envasado.
El problema es que este combustible tuvo aumentos siderales en los últimos meses. “El 40% de nuestros ingresos en becas se va en gas y, si sumamos el resto de los impuestos, llega al 50%. Encima el envasado aumentó muchísimo y nosotros estamos en rojo para pagar esa cuenta, que en el último mes fue de $34.587”, aseguró a este diario Tomás Bober, integrante de la Comisión Directiva de la obra.
En ese sentido, remarcó: “El Estado no reconoce que no se ha encargado de extender la red de gas hacia Villa Garibaldi y en los convenios que firmamos no entra este gasto que tenemos en gas. Entonces tenemos que utilizar el dinero que tendríamos que estar usando para trabajar en políticas de prevención y restitución de derechos de los pibes”.
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