El obispo de La Rioja y exparroco de la Catedral Inmaculada Concepción, Marcelo Colombo, postulará al fundador de la Diócesis local en el largo camino para que sea declarado Santo. Dialogó con Diario EL SOL y contó sus sensaciones
En los 40 años de la fundación de la Diócesis de Quilmes el anuncio de la postulación de beatificación de Monseñor Jorge Novak es una relevante noticia para la región. Tal es así que tamaña responsabilidad será responsabilidad del Obispo de La Rioja, el quilmeño, Marcelo Colombo, que dialogó con EL SOL tras participar días atrás del homenaje realizado en la Catedral al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento. El tiempo ha pasado y usted ha desarrollado un extenso camino pastoral, ¿qué le provocó esta designación de Monseñor Tissera?; mirando hacia atrás ¿qué sensaciones le genera que las vueltas del destino lo traigan a Quilmes nuevamente?-Es un gran honor poder contribuir con mi trabajo a cumplimentar con los distintos requerimientos que conlleva un proceso de canonización donde lo más importante tiene que ver con la persona cuya vida y virtudes son signos grandes del amor del Señor Jesús a su Iglesia, a su pueblo. Quilmes es la diócesis donde serví pastoralmente la mayor parte de mi vida, donde me formé para ello, donde tantos amigos y amigas me recuerdan el gran regalo de la Iglesia, familia y comunidad para los cristianos. Con todos ellos conservo el vínculo y aunque no puedo venir con frecuencia, siempre tengo oportunidad de estar en contacto, compartir a la distancia la vida que nos une. Con Monseñor Tissera compartimos distintas tareas en el episcopado argentino y eso nos permite estar al tanto de nuestros trabajos y servicios. Además, muchos sacerdotes y familias de Quilmes son amigos, hermanos de la vida, con quienes estoy en contacto y siempre que puedo vengo a visitarlos. Ya no es tan fácil, La Rioja no me permite venir tan seguido pero cuando puedo los veo. Y además, siempre están en la memoria del corazón donde nos encontramos con quienes amamos. ¿Cuál es el recuerdo de Monseñor Jorge Novak? ¿Alguna anécdota que recuerde junto a él?-Monseñor Novak fue padre y maestro. Padre por lo que engendró en nosotros como Iglesia y como personas, con su entrega generosa e incondicional. Maestro porque testimonió a Cristo en tiempos duros de la Iglesia y la Argentina, y lo hizo con valentía y amor. Muchas anécdotas en los casi veinte años en que lo traté me lo recuerdan. Pero en particular puedo evocar su dura lucha por restablecerse después de la gran enfermedad que lo afectó en 1985, el síndrome de Guillain Barré. Horas de ejercicio físico para recuperar el tono muscular y volver a los trabajos del Obispado y las visitas pastorales a las comunidades. Uno es tan flojo y aquel hombre pasaba hasta 9 horas por día haciendo gimnasia para recuperar sus músculos. Eso le permitió servir 15 años más todavía. ¿En qué consiste el proceso que se inicia en cuanto a la beatificación?-Fundamentalmente se estudian sus escritos y se recogen los testimonios de cuantos lo conocieron para recabar su vivencia heroica de las virtudes cristianas a fin de que un día la Iglesia lo canonice, reconociendo el carácter modélico de su vida para todos los que queremos vivir cristianamente como amigos de Cristo. Se busca un pronunciamiento formal de la Iglesia que declare aquello que tantos de nosotros sienten por esta persona ejemplar: que es un Santo, es decir un signo del amor de Cristo resucitado para su pueblo, la Iglesia. ¿Cómo analiza el momento histórico que vivimos los argentinos con un Papa Argentino como Francisco?-Francisco es buena noticia de Cristo para su Iglesia. Su testimonio fresco y directo, nos habla de una Iglesia comprometida con todo el hombre y con todos los hombres. Tenemos que escucharlo y dejarnos enseñar por él, por su testimonio de hombre de Iglesia. Es una bocanada de aire fresco para la Iglesia y para el mundo. Aprovechemos este impulso de Dios que nos invita a más libertad, es decir a más amor. Un mensaje final para los vecinos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela…-Mis queridos amigos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, cómo olvidar tantos hermosos momentos compartidos. Dios los bendiga y los guarde, haga brillar su rostro sobre ustedes y les conceda su paz. Un gran abrazo.
La experiencia y su Quilmes natal
Usted ahora se desempeña en La Rioja y ha estado en el norte argentino, desde la mirada desde el afuera, ¿qué noticias tiene de nuestra diócesis?, ¿cree que ha crecido en todos estos años?-Vengo sirviendo desde 2009 en el norte de Argentina, una región muy peculiar del país, muy rica en religiosidad y en cultura, en vida y tradiciones. La experiencia que hice en Quilmes me sirvió y me sirve mucho en mi tarea pastoral. He aprendido mucho de Novak y de nuestra Iglesia quilmeña para vivir y servir allí donde ahora Dios me invita a hacerlo presente. La Diócesis de Quilmes es muy rica en instituciones y experiencias formativas. Ello me ha servido mucho a la hora de instaurar por ejemplo el diaconado permanente, en Orán y en La Rioja, el ciclo propedéutico de formación sacerdotal en Orán y en La Rioja también. Además Quilmes tiene una rica participación laica que dinamiza a esas mismas instituciones y permite un gran desarrollo del testimonio social de la comunidad eclesial Y eso es importantísimo como experiencia de fe.
Los desafíos de la Iglesia
Sin dudas que el tejido social hoy es más complejo por el avance de flagelos como la droga y sus consecuencias, ¿cuál es el rol que debe desarrollar la Iglesia?-Como nos enseña Francisco la Iglesia es casa de todos y hospital de campaña. Por eso acompaña la vida de sus hijos y cura y recupera a aquellos miembros suyos más frágiles. En ese sentido, la Iglesia tiene una importante misión evangelizadora, la de proponer a Cristo como Señor de la Historia y hermano de todos los hombres y también es signo de la posibilidad de ese amor fiel y corajudo de Jesús que se juega por todos, especialmente los más pobres. ¿Cómo ve la situación sociopolítica de Argentina? la labor de ustedes como hombres de fe, ¿se ve acrecentada ante contextos de crisis?, ¿cómo está el norte argentino donde quizás las necesidades se palpan más que en Buenos Aires pero esas realidades no se hacen tan "visibles"?-Estamos atravesando un tiempo difícil. Se trata de seguir acompañando la vida de los pobres e iluminando el camino para construir una patria justa y fraterna. En ese sentido hay desafíos que son nuevos como el caso del cuidado de la Casa Común, es decir la protección del medio ambiente de su depredación por el materialismo de los hombres, y en particular buscar afrontar el flagelo de la droga, cuidando a los jóvenes y construyendo canales para afrontar al narcotráfico como sociedad.
GUILLERMO TRONCOSO
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