Mons. Vázquez en la unidad penal de Ituzaingó y en la Mansión Seré

Mons. Vázquez en la unidad penal de Ituzaingó y en la Mansión Seré

El obispo coadjutor de Morón, monseñor Jorge Vázquez, visitó la Unidad Penal Nº 39 de la localidad bonaerense Ituzaingó, donde recorrió las instalaciones, dialogó con los capellanes y catequistas y presidió la misa para internos y el personal penitenciario. También estuvo en la Casa de la Memoria y la Vida “Mansión Seré”, de la localidad bonaerense de Castelar, para conocer el trabajo que allí se realiza por los derechos humanos. 

El obispo coadjutor de Morón, monseñor Jorge Vázquez, visitó la Unidad Penal Nº 39 de la localidad bonaerense Ituzaingó, donde recorrió las instalaciones y presidió la misa para internos y el personal penitenciario. Participaron también el director del penal, Ricardo Lubrano, el subdirector de Asistencia y Tratamiento, Carlos Araujo, y la hermana Puri Granelli. 

El prelado conversó con los capellanes del penal, diáconos Mario Miskiewiez y Horacio González, y conoció el trabajo que llevan adelante junto con catequistas, religiosas y otros miembros de la Pastoral Penitenciaria Diocesana. Esta labor contó con el apoyo del obispo del Morón, monseñor Luis Guillermo Eichhorn, quien dejará el cargo por edad. 

La visita de monseñor Vázquez fue el Jueves Santo, por lo que realizó el ritual del lavatorio de los pies. 

“Lavarnos los pies unos a otros. Es vivir con los demás como hermanos, es prestar servicio generoso, es ser capaz de hacer un a gauchada al otro, de vencer el egoísmo y compartir. Comprendernos en los defectos, ser servidores. Esto es amarse unos a otros”, subrayó en la homilía. 

“Jesús nos lava los pies, es un servidor. Su autoridad es la del servidor. La del servidor que ama. El amor de Jesús nos da la libertad. Libertad que nadie te puede quitar. El amor es lo único que puede cambiar al mundo”, agregó.

Visita a la Mansión Seré 

Monseñor Vázquez también visitó la Mansión Seré, de la localidad bonaerense de Castelar, donde funcionó un centro clandestino de detención durante la dictadura militar y hoy se convertido en Casa de la Memoria y la Vida. 

El prelado, acompañado por el rector de la catedral Inmaculada Concepción del Buen Viaje, presbítero Jorge Oesterheld, conoció el trabajo que allí se realiza por los derechos humanos. 

Asimismo, rindió homenaje a la memoria de Leonie Duquet, la monja francesa desaparecida que tuvo una labor fuerte en la zona de Castelar.

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