“Este tiempo fuerte de Semana Santa y Pascua, es una oportunidad para que todos, especialmente los cristianos y en particular aquellos que tenemos distintas responsabilidades dirigenciales y sociales, realicemos un profundo examen de conciencia, sobre cómo vivimos el llamado a la santidad, en el ejercicio de nuestra condición de ciudadanos”, sugirió el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, y agregó: “Acompañar a Jesucristo el Señor en estos días implica internalizar el camino, la verdad y la vida que el Señor quiere darnos”.
El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, lamentó que “muchos al escuchar Semana Santa o Pascua, lo asocian solamente a vacaciones o a diversión. Como muchos contemporáneos de Jesús, no captan ni entienden el sentido profundo y la posibilidad que Dios quiere regalarnos de vivir la conversión y la Pascua”.
“Hoy corremos el riesgo de que el secularismo nos lleve a vaciar de contenido aquello que celebramos. El secularismo es una forma de ateísmo práctico. No discute la existencia de Dios, la omite y vacía de valores que son fundamentales a la dignidad humana”, advirtió en su carta semanal.
El prelado consideró que “no está mal que algunos quieran tomarse un descanso de la rutina diaria”, pero afirmó: “Esto debe convivir con nuestro compromiso cristiano de participar y vivir la Pascua, para renovar la fe”.
“Este tiempo fuerte de Semana Santa y Pascua, es una oportunidad para que todos, pero especialmente los cristianos y en particular aquellos que tenemos distintas responsabilidades dirigenciales y sociales, realicemos un profundo examen de conciencia, sobre cómo vivimos el llamado a la santidad, en el ejercicio de nuestra condición de ciudadanos”, subrayó, y agregó: “Acompañar a Jesucristo el Señor en estos días implica internalizar el camino, la verdad y la vida que el Señor quiere darnos”.
“Quiero subrayar la necesidad de participar en todas las celebraciones de Semana Santa. Esto llenará de sentido nuestras vidas y nos animará a renovarnos como hombres y mujeres pascuales, para que renovados en la fe podamos ser fermento de transformación social y globalizar la solidaridad”, concluyó.+
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