Mons. Martínez instó a captar el valor de la vida, la justicia y la paz

Mons. Martínez instó a captar el valor de la vida, la justicia y la paz

El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, destacó que “la Navidad nos invita a que desde Jesús podamos captar el valor de la vida, de la justicia, la libertad, la verdad y la paz” y que “el Hijo de Dios se hizo hombre para convertirnos a todos en hijos de Dios, afianzando así nuestra condición de hermanos, que nos lleva a superar toda división y enfrentamiento”.

“En la dulce mirada del Niño de Belén encontraremos la fortaleza para deponer rencores y resentimientos y una luz para recorrer un camino nuevo, trabajando por la reconciliación y el encuentro de todos los argentinos”, sostuvo. 

El prelado afirmó que “Navidad es un llamado a valorar la bondad que Dios sembró en cada uno de nosotros, en las diversas comunidades y en los grupos que componen nuestra sociedad para que, en un clima de real libertad y diálogo sincero, podamos reafirmar los valores que han definido nuestra identidad cultural preservándola de concepciones que puedan dañarla”. 

“Es también un llamado a renovar nuestra actitud de servicio, para que todos los argentinos nos sintamos protagonistas en la construcción de una Patria de hermanos”, agregó. 

El obispo expresó su deseo de que “así como el Hijo de Dios al hacerse hombre se constituyó en signo de esperanza para la humanidad, en esta Navidad cada uno de nosotros podamos convertirnos en hombres y mujeres capaces de transformar a nuestro país en una tierra donde reinen la verdad y la justicia, la libertad y la paz, la solidaridad y la esperanza”. 

“Recibir hoy a Jesús nos debe llevar a comprometernos más intensamente con nuestros hermanos más pobres y excluidos. Ellos, no lo olvidemos, son los preferidos del Señor”, subrayó, y añadió: “En la celebración de la Nochebuena y la Navidad experimentamos uno de los signos más fuertes de la presencia de Dios que es la paz”. 

Por último, monseñor Martínez deseó como obispo y pastor de la diócesis que “ante y desde Jesús en el Pesebre de Belén, podamos ser testigos de Aquel en quien creemos y, trabajar por los valores que nos permitirán ser constructores de esperanza”.

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