Mons. Canecín: San Francisco de Asís, un santo que "dejo a Dios ser Dios"

Mons. Canecín: San Francisco de Asís, un santo que

La comunidad de San Francisco de Asís de Goya celebró a su santo patrono, acompañado por el obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecín.

 

La comunidad de San Francisco de Asís de la diócesis de Goya celebró a su santo patrono en la jornada del domingo 4 de octubre. El obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecín, presidió la Eucaristía y animó a la feligresía de imitar la vida de este santo que “dejo a Dios ser Dios” en su vida, y se “despojó para encontrar la plenitud de la vida en la santidad”.

Al comienzo de su prédica, el prelado llamó a “contagiar esa celebración del domingo a celebrar el día del Señor”, porque celebramos a “Cristo que ha resucitado y al resucitar vence la muerte y al pecado”.

“La santidad no pasa. Por eso, nosotros celebramos hoy a San Francisco y, celebrar a este santo, es celebrar la obra que hay en él y a través de él, porque Dios nos hace santos es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Celebrar la santidad es celebrar la obra de Dios en una persona”, resaltó el obispo.

Monseñor Canecín aprovechó para destacar que “los jóvenes en estos días están vibrando, porque el 10 de octubre será la beatificación de Carlo Acutis, que con solo 15 años alcanzo ser beato, se enfermó de leucemia y murió”, relato. Y continuó: “Al abrir su tumba, su cuerpo está incorrupto e intacto. Un adolescente, cibernauta en las redes, amante de Jesús Eucaristía, todos los días iba a misa, todos los días rezaba el rosario, cosas muy bonitas”.

“¡Qué lindo! La santidad no pasa. La santidad permanece y, no es cuestión del pasado es cuestión de hoy, es cuestión de siempre en la cual estamos llamados todos los seres humanos, más aun, todos los cristianos”, sostuvo monseñor Canecín.

Por eso, llamó a la comunidad: “Sean santos porque Dios es santo, sean perfectos porque Dios es perfecto”, y explicó que “nuestro mérito es vaciarnos de nosotros mismos”, porque “esa es la pobreza al despojarnos de nuestro propio yo. Vaciarnos de nosotros mismos y desatar las manos de Ñande Yara (nuestro Dios en guaraní) para que se haga en cada uno de nosotros lo que el Padre ha soñado desde toda la eternidad”.

 

El obispo mencionó también que “el Padre tiene un plan, sueño y proyecto para cada uno y, Dios plasmó en San Francisco ese plan y ese proyecto”, porque mucha era “la corrupción que había en esa época en la sociedad y dentro de la propia Iglesia,  muchos escándalos”, reveló e insistió “siempre hubo hay, habrá desafíos y escándalos en la sociedad y, en el ámbito Iglesia, porque la formamos los seres humanos, débiles, frágiles y pecadores, por eso, Dios suscita la santidad”.

“¡Los santos son la respuesta de Dios a los desafíos de la realidad en la sociedad y en la Iglesia!”, resaltó el obispo. Luego hizo referencia a San Francisco de Asís, que “permitió que Dios haga en él  su obra, por eso, él eligió la amada hermana pobreza, que significa despojarse de todo. Solo quien es pobre, no solo pobreza sociológica sino vaciarse del propio yo”, planteó el obispo goyano.

Más adelante dijo que “Francisco se vació, esa fue la pobreza de él y Dios pudo hacer en Francisco maravillas. Dios pudo hacer en el la obra de Dios. Celebramos la obra de Dios en un hombre que trascendió la geografía y los siglos, y llegó al mundo entero. Hoy en el mundo entero hacemos memoria de la obra de Dios en una persona y por eso, es reconocido por todo el pueblo. En Asís, vivió un hombre que le dejó a Dios ser Dios”.

Monseñor Canecín mencionó que “si nosotros llegamos a la santidad, nuestra vida tendrá sentido. La vida se nos dio para ser santos y en la plenitud. No llegar a la santidad es no haber descubierto el sentido de la vida, es triste y es la mediocridad. Por eso, tenemos que aspirar a la santidad, a la perfección y a la plenitud que Dios quiso y quiere”, sostuvo.

Finalmente, el prelado aconsejó descubrir en San Francisco de Asís que “Dios es Padre”, porque este santo “experimento la paternidad a la manera de Jesucristo, porque somos Hijos en el Hijo, y esa experiencia fuerte les permitió abrirse a la fraternidad”.+

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