Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo de San Francisco, publicó este fin de semana la primera de una serie de reflexiones sobre el Padrenuestro. En una columna que forma parte del periódico regional “La voz de San Justo”, el prelado advirtió sobre la importancia de la oración en la vida cristiana.
En su primera columna, titulada “Dos consejos de Jesús sobre la oración”, el obispo advirtió que la oración “no es lo más importante de la vida cristiana”, porque sin dudas, ese lugar lo ocupa “el amor a Dios y a los demás”. Sin embargo, recordó que “sin oración no hay vida cristiana”.
“Un cristiano que no ora está en ‘situación de riesgo’”, señaló el obispo, recordando las palabras de San Juan Pablo II: el riesgo de dejar que el ambiente secularizado disuelva su fe. Sin oración, al cristiano “le faltará la savia del encuentro personal, cara a cara, con ese fuego transformante que es el Dios vivo”, consideró, y planteó la posibilidad de que actualmente estemos atravesando una “crisis de oración”.
Teniendo en cuenta el relato de San Lucas, el obispo recordó que los discípulos de Jesús, viéndolo en oración, le dijeron: “Señor, enséñanos a orar…”, y aseguró que “La oración cristiana, tan variada en sus formas, es siempre eso: entrar en la oración de Jesús al Padre. Es la oración del Señor, la que expresa en palabras sus sentimientos filiales más hondos: confianza, inmediatez e intimidad, alegría, entrega a fondo, dejarse llevar”.
Luego de repasar la estructura sencilla del Padrenuestro, hizo hincapié en dos consejos de Jesús según San Mateo: “orar en lo secreto y no hablar mucho”. En lo secreto, porque la oración es encuentro de un hijo con su Padre, cuyo lugar interior es la conciencia, donde Dios mora y habla. “Y, por eso, no hablar mucho. Solo dejarse mirar por Dios. No necesitamos fingir lo que no somos. Bastan pocas palabras”, explicó.
“En la conciencia descubro que mi libertad se juega en la obediencia a una verdad que me habita y me trasciende, que yo no produzco y que sin embargo define mi vida. Un indicio de la dignidad de todo ser humano”, agregó el prelado, y finalizó invitando a los fieles a hacer la prueba de “orar como Jesús, en su Espíritu y con las palabras que el ha puesto en nuestros labios”, asegurando que es “una experiencia de increíble autenticidad y libertad interior”.
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