La diócesis de San Roque celebró el domingo 16 la festividad en honor a su santo patrono. Con una caravana de vehículos por la ciudad, la comunidad acompañó a San Roque y a la Virgen del Valle.
La diócesis de San Roque de Presidencia Roque Saénz Peña celebró el domingo 16 la festividad en honor a su santo patrono. Las celebraciones comenzaron al mediodía con una caravana de vehículos por la ciudad que acompañaron las imágenes de San Roque y de la Virgen del Valle, en el marco del Año Mariano Nacional.
Con el apoyo de distintas instituciones locales, la caravana inició en la catedral San Roque y recorrió las calles de la ciudad pasando por las parroquias de San Cayetano, San José, Santa Cruz, Nuestra Señora de Itatí, y algunas instituciones como el colegio Industrial, el Hospital, la Policía, los Bomberos y la sede del gobierno Municipal donde se rezó para pedir por el fin de la pandemia.
El obispo diocesano, monseñor Hugo Barbaro, dirigió unas palabras a la comunidad en las que recordó que los santos “han sido personas especialmente fieles a Dios, que han sabido imitar de modo heroico aspectos de la vida de Cristo. Están muy cerca de Dios y le presentan nuestros ruegos”.
Haciendo referencia al patrono, mencionó que “procedía de una familia francesa del siglo XIV y bien ubicada. Quedó huérfano siendo joven, repartió sus bienes entre los más pobres y se fue de peregrino a Roma. En Italia, le sorprendió una peste y dedicó todas sus energías a acompañar a enfermos con su oración y con su caridad. Muchos se curaban cuando les hacía la señal de la Cruz en la frente. En aquella época, no se conocía el origen de una peste, menos aún la existencia de un virus; tampoco había vacunas ni remedios elaborados salvo lo casero”.
“Roque recorrió ciudades y pueblos con la caridad de Cristo hasta que se contagió. Decidió aislarse en el campo, no quería ser peso para nadie; la leyenda dice que Dios retribuyó su generosidad sin límites haciendo brotar un aljibe para calmar su sed, y un perro le acercaba pan. Murió años después, pobre y desconocido. Descubrieron quién era y su tumba empezó a ser muy visitada, mucha gente se curaba, y le pedían especialmente que contuviera epidemias”, relató el obispo al recordar al patrono.
Por eso, animó a la comunidad a confiar en que “nos protege con una especialidad: las epidemias y las pandemias”, e invitó a pedirle con fe que “se acabe esta pandemia en el amplio territorio que abarca nuestra diócesis”. “Acudamos con fe a Dios a través de San Roque para todo lo que necesitemos, pero procuremos ser mejores a los ojos de Dios; algo habrá que corregir en nuestro corazón, en nuestra vida”, aclaró, al tiempo que llamó a ser “solidarios” e “instrumentos de unidad y de paz”: “Siempre hay en qué servir a los otros, ocasiones para comprender y perdonar”.
Por la tarde, a las 18, el obispo presidió la misa central en la catedral diocesana, que fue transmitida por las radios locales y las redes sociales.
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