Mons. Dus alienta a caminar juntos con docilidad, valentía y confianza

Mons. Dus alienta a caminar juntos con docilidad, valentía y confianza

Así sintetiza el arzobispo de Resistencia el proyecto sinodal hacia una "Iglesia distinta". En un artículo en el diario Norte, hizo un balance de lo actuado en 2021 y proyectó los desafíos que vienen.

 

El arzobispo de Resistencia, monseñor Ramón Alfredo Dus, tituló “Por una Iglesia distinta” un artículo en el diario Norte, en el que hace un balance de la vida arquidiocesana en 2021, reflexiona sobre la situación social y proyecta los desafíos para el año que está por comenzar.

El arzobispo chaqueño destacó que el 2021 estuvo animado por el Año dedicado a San José y a recordarlo por su “valentía creativa” ante las dificultades, se refirió a la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, y a la beatificación de Fray Mamerto Esquiú y al compromiso cristiano.

Al reflexionar sobre la situación social, monseñor Dus lamentó “el alto grado de intolerancia diaria que se vive y que se transforma en violencia generalizada, y en maniobras extorsivas”, expresó preocupación por el flagelo del consumo de drogas en el que caen niños y adolescentes, y destacó la acciones solidarias desarrolladas en los momentos más complejos de las restricciones por la pandemia de coronavirus.

“Como cristianos y católicos hemos reconocido que somos lo que la cultura va gestando y que somos parte de ella. Por esto hemos insistido y proclamado que el Estado es el responsable de velar por la comunidad social; pero también hemos acordado que la comunidad cristiana no puede mirar para el costado ante las necesidades de las familias, y que ayudar a construir la cultura del trabajo y a fortalecer la dignidad humana de cada persona es un compromiso que nos incluye como testigos del Evangelio que queremos anunciar”, sostuvo.

Tras animar a la comunidad arquidiocesana a ser “evangelizadores con Espíritu”, recordando que “la identidad de evangelizar quiere decir orar y trabajar”, subrayó: “Este año que termina nos da la conciencia que cada día se nos ofrece una nueva oportunidad”.

Monseñor Dus consideró que el año que se inicia inspira y orienta a “una nueva propuesta eclesial que es testimoniar una Iglesia sinodal, es decir que quiere caminar con actitud de escucha, cercanía y abierta a todos” y destacó las tres oportunidades que conlleva el camino sinodal hacia octubre de 2023.

“Una ‘Iglesia distinta’, abierta a la novedad que Dios le quiere indicar, escuchando la voz del Espíritu, caminando juntos, con docilidad, valentía y confianza”, sintetizó.

“El horizonte para el año que se acerca es situarnos en el camino de la fe de la Iglesia, con el humanismo que encierra el mensaje de Jesús. Esta convicción nos implica mantener vivo el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y renovar cada día las motivaciones para amar y acoger a todos”, concluyó, citando la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco.

Texto del artículo

1. Con “valentía creativa”. La vida en la Iglesia católica en la arquidiócesis de Resistencia, en el año 2021 estuvo animada por el año dedicado a san José. Comenzó el 8 de diciembre del 2020, con motivo del 150.º aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia universal y terminó en el 8 de diciembre último. PP Francisco escribió una Carta apostólica titulada Patris corde (“Con corazón de padre”) para ayudar a «que crezca el amor a este gran santo»; una figura extraordinaria y al mismo tiempo «tan cercana a nuestra condición humana», porque no impactaba, tampoco poseía carismas particulares ni se destacaba a la vista de los demás; no era famoso ni se hacía notar; los evangelios no recogen ni una sola palabra suya. Sin embargo con su vida ordinaria y en lo cotidiano realizó algo extraordinario a los ojos de Dios. Lo hemos recordado por su “valentía creativa” ante las dificultades; como padre trabajador, como alguien que ha sabido acoger y cuidar a su esposa y a educar al Hijo de Dios. Él nos ayuda a ser custodios de ese Jesús, al que reconocemos en nuestros hermanos, más frágiles y necesitados; pero también a custodiar la comunidad, la Iglesia, con sus requerimientos concretos y vivos en nuestros barrios, parroquias y en la sociedad. Su perfil es un modelo de vida en la fe, en el servicio, en la confianza en la providencia y en el caminar con la certeza que Dios acompaña a cada hombre y mujer como lo hace con nuestra humanidad toda.  

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