Milei equipara los ataques a argentinos con la discriminación hacia la comunidad judía

Milei equipara los ataques a argentinos con la discriminación hacia la comunidad judía

En una reciente y controvertida intervención mediática, el presidente de Argentina, Javier Milei, ha elevado el tono de su defensa ante lo que denomina una “campaña antiargentina”, estableciendo un paralelismo directo entre las agresiones sufridas por los ciudadanos argentinos y el antisemitismo. El mandatario argumentó que el hostigamiento actual hacia la identidad nacional argentina encuentra un marco de referencia equivalente en los ataques sistemáticos que recibe la comunidad judía.

Por Ana Castro.

Durante una entrevista televisiva, Milei invocó la adhesión de Argentina a la IHRA (Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto), organización que establece estándares internacionales para identificar y combatir el maltrato a los judíos y las banalizaciones del Holocausto.

“Los judíos son atacados por ser judíos. Bueno, acá los argentinos son atacados por ser argentinos, más o menos ese sería el marco de referencia equivalente”, sentenció el jefe de Estado.

Esta comparativa surge como respuesta a la escalada de hostilidad en redes sociales y agresiones físicas en las calles que se desataron tras la final del Mundial de la FIFA 2026, en la que la selección argentina cayó ante España el pasado 19 de julio. Según el presidente, este fenómeno no es una reacción orgánica de la opinión pública, sino una “operación motorizada” desde el exterior.

Milei fue taxativo al señalar que esta supuesta campaña cuenta con financiación y recursos técnicos para movilizar a ‘influencers’ y actores en el ecosistema digital. En sus declaraciones, apuntó directamente contra los gobiernos de Brasil, México y España, haciendo especial énfasis en la figura de Pedro Sánchez y en el Partido Demócrata de los Estados Unidos, a quienes acusó de declarar “barbaridades” sobre Argentina.

El mandatario también identificó una “contraparte” interna, señalando al kirchnerismo como socio local de esta maniobra de desprestigio. Según Milei, estos sectores utilizaron la visibilidad del Mundial para instalar una narrativa de racismo sobre la sociedad argentina. En este contexto, vinculó la campaña con intereses del “castrochavismo” y potencias extranjeras como Irán y Rusia, diferenciando lo que considera una migración legítima de una “invasión” o tácticas de “terrorismo” mediático.

Como medida de respuesta, el Ejecutivo ha dado instrucciones para que se contemple la expulsión o prohibición de ingreso a extranjeros que promuevan el odio contra el país. “Dejaron los dedos marcados”, afirmó Milei, refiriéndose a quienes supuestamente utilizan los servicios del Estado argentino mientras participan en operaciones de desprestigio internacional.

Esta postura ha profundizado la crisis diplomática con la región. Mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó categóricamente la existencia de tal campaña, el gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador tras los insultos de Milei hacia Luiz Inácio Lula da Silva. A pesar de la tensión, Milei insiste en que sus ataques no son contra los pueblos, sino contra líderes que considera “corruptos”, manteniendo su narrativa de defensa de la soberanía nacional bajo estándares de protección contra la discriminación ideológica.

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