Uno en orden al sacerdocio y los otros dos, permanentes. Las celebraciones se realizaron en la capital santacruceña y en Ushuaia. Participaron autoridades diocesanas y comunidades locales.
La comunidad católica de Río Gallegos vivió durante marzo un tiempo de especial gracia con la ordenación de tres nuevos diáconos, en celebraciones realizadas tanto en la sede diocesana como en la ciudad fueguina de Ushuaia.
El 12 de marzo, en el santuario San Cayetano de Río Gallegos, fue ordenado diácono Guillermo Mendoza, en el marco de su camino hacia el sacerdocio. La celebración tuvo lugar en un clima de alegría comunitaria, al tratarse de una vocación joven que continúa su proceso formativo al servicio de la Iglesia.
Días más tarde, el 21 de marzo, la parroquia Sagrada Familia de Ushuaia fue escenario de la ordenación de los diáconos permanentes Juan José Pagani y Miguel Ángel Rodríguez, quienes asumieron de manera estable este ministerio en sus respectivas comunidades.
Ambas celebraciones fueron presididas por el obispo diocesano, monseñor Ignacio Medina, junto con el obispo auxiliar, monseñor Fabián González Balsa, y contaron con la participación de fieles, familiares y miembros de las comunidades parroquiales.
Alegría comunitaria por las vocaciones
Al referirse a estas ordenaciones, monseñor González Balsa expresó que constituyen "una profunda y gran alegría" para la Iglesia diocesana, ya que cada vocación es un don que fortalece la vida y la misión evangelizadora del pueblo de Dios.
Sobre Mendoza, el obispo destacó su juventud y su formación en el Seminario Regional Patagónico San Pedro y San Pablo, al subrayar que su testimonio representa un signo de esperanza para la Iglesia en la región.
En cuanto a Pagani, miembro activo de la comunidad Sagrada Familia, lo describió como una persona comprometida con la vida parroquial y siempre disponible para el servicio. Respecto de Rodríguez, valoró especialmente su dedicación a la vida litúrgica y su espíritu generoso en la entrega cotidiana.
Palabra, liturgia y caridad
El obispo auxiliar recordó que el ministerio diaconal implica ser servidor de la Palabra, de la liturgia y de la caridad.
Entre sus funciones, el diácono colabora con el sacerdote en la celebración de la Eucaristía, proclama el Evangelio, predica y puede administrar los sacramentos del Bautismo y del Matrimonio, además de presidir celebraciones y bendiciones.
Finalmente, monseñor González Balsa invitó a las comunidades a acompañar con la oración a quienes fueron llamados a este servicio, y a renovar la conciencia de que la misión de la Iglesia compromete a toda la feligresía.+
Comentá la nota