Los restos del sacerdote fueron velados en la parroquia del centro. Muchos vecinos se acercaron a darle el último adiós. Hubo una misa encabezada por el obispo Laxague.
"Dejó una huella imborrable. Marcó muchos corazones y eso ha quedado demostrado en estas horas”. En charla con El Diario y tan triste por la noticia como sorprendido por la despedida brindada, así definió el padre Jorge Ritacco a José María Burmeister, el sacerdote que falleció en la mañana del martes y fue velado en el templo céntrico.El actual párroco de Nuestra Señora del Pilar fue uno de los más de 20 sacerdotes que en la tarde de ayer concelebraron una misa de cuerpo presente encabezada por el obispo de la diócesis Zárate-Campana, Pedro María Laxague."Nos deja una huella imborrable sacerdotalmente hablando y uno comprueba el cariño de la gente que ha pasado por el templo a lo largo del día”, contó Ritacco.El deceso del cura que estuvo al frente de la parroquia Nuestra Señora del Pilar entre 1971 y 1979 se produjo en las primeras horas del martes en el hospital Austral. Tenía 83 años y residía en un hogar de Manuel Alberti.A última hora del mismo martes, la familia de José María decidió aceptar la sugerencia efectuada desde la parroquia local y muchos pilarenses pudieron despedir en el templo al recordado sacerdote entre las 10 y las 17. Poco antes de la misa concelebrada estuvo en el lugar el intendente Nicolás Ducoté."Indudablemente, José María marcó muchos corazones, especialmente de jóvenes que hoy son cincuentones y vinieron en gran número a despedirlo”, apuntó Ritacco. Por su parte, el obispo Laxague, que no conoció al padre Burmeister más que por testimonios, lo definió como "una institución”. "Lamentablemente lo conocí hoy, llegué tarde, pero veo la cantidad de sacerdotes que han venido a despedirlo y el amor y la amistad que todos le tienen y me llena de alegría”, le dijo a El Diario.En la previa de la misa con que se cerraron las exequias y rodeados de los otros sacerdotes que concelebraron el oficio, el obispo diocesano relató: "Estuve charlando con gente que lo vino a despedir y todos hablan muy bien de él. Es muy lindo cuando uno ve el cariño y el amor de la gente”."En estas horas noté la presencia masiva de muchos muchachos. Hablé con algunos de ellos y cada uno tiene una historia. Muchos fueron monaguillos con él, a otros los llevaba en la camioneta o los sumó a los boy scouts. A otros los bautizó y los casó y lo más importante es que hoy son hombres y mujeres de bien”, cerró Laxague.
El datoEn 2004 fue distinguido como ciudadano ilustre de Pilar. Tres años más tarde ofició su última misa en el distrito en la parroquia Nuestra Señora de las Gracias del barrio Peruzzotti, lo que significó todo un acontecimiento.

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