Referentes de la Iglesia, la educación y el deporte coincidieron en que los clubes y la formación en valores son claves para promover fraternidad, prevenir adicciones y construir paz.
Referentes de la Iglesia, la educación, el deporte y el compromiso social participaron del conversatorio virtual "El deporte como vocación, valores, encuentro y fraternidad", en el que reflexionaron sobre el papel de los clubes y la práctica deportiva como herramientas para fortalecer la paz social, prevenir las adicciones y reconstruir los vínculos comunitarios.
La apertura estuvo a cargo de Fernando Brugaletta, responsable de la subcomisión de Paz y Deporte de la Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJP). Luego, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Dante Braida, relacionó el clima que genera el Mundial de fútbol con la realidad del país.
"En estos días el paisaje cotidiano se viste del color de nuestra bandera... Ojalá logremos la cuarta copa. Sin embargo, también constatamos en nuestro país que son frecuentes las grietas, las fragmentaciones y las confrontaciones. El deporte tiene muchos valores que si los aplicamos a la vida social nos pueden llenar también de esperanza para todos", afirmó el obispo de La Rioja.
Por su parte, la presidenta de la CNJP, Ayelén Tomasini, sostuvo que las canchas constituyen una verdadera "gimnasia social", capaz de enseñar a reconocer en el otro "un adversario ocasional y no un enemigo permanente".
Uno de los momentos centrales fue la exposición de José María del Corral, director mundial de Scholas Occurrentes, quien cuestionó los modelos educativos que no ayudan a los jóvenes a expresar lo que viven.
"La adicción es la falta de palabra. Estamos educando sin sentido y una educación que no genera sentido genera adicciones y violencia", advirtió, al tiempo que destacó experiencias educativas que integran deporte, escucha y reflexión como camino de prevención.
Capilla, colegio y club
Desde el trabajo en los barrios populares, Juan Manuel Gauna, director de la Unión de Clubes Parroquiales, presentó el modelo preventivo de las "Tres C": Capilla, Colegio y Club.
"El deporte funciona como excusa, como herramienta fundante para poder abrazar la vida de los niños, de las niñas y de toda la familia", aseguró. También alertó sobre el crecimiento de las apuestas online y la ludopatía entre los jóvenes, y reclamó políticas públicas que fortalezcan a los clubes de barrio.
El panel incluyó además los testimonios de la extenista Mercedes Paz y de la exleona Jorgelina Rimoldi. Paz definió al deporte como "una universidad de vida", donde se aprende a perseverar y a crecer frente a la derrota, mientras que Rimoldi destacó que "la derrota en sí también es buena" porque permite corregir errores y superarse.
Ambas coincidieron en señalar que la fe y los valores familiares fueron un sostén decisivo durante sus carreras deportivas.
Al cierre del encuentro, Brugaletta anunció la realización del Retiro Nacional "Paz, deporte y fraternidad", previsto para fines de este año, con el propósito de reunir a dirigentes, educadores y agentes pastorales para promover acciones concretas en favor del bien común.
Monseñor Braida concluyó que el deporte, tanto en los clubes de barrio como en el alto rendimiento, posee una capacidad única para crear vínculos humanos, educar en valores y contribuir a la reconstrucción del tejido social.


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