China una familia de 56 etnias que conviven en armonía

China una familia de 56 etnias que conviven en armonía

En China las 55 nacionalidades de menor población se concentran en zonas fronterizas o periféricas que en este caso son la Región Autónoma de Mongolia Interior, la Región Autónoma de Tíbet, la Región Autónoma de la Etnia Hui de Ningxia, la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, la Región Autónoma de la Etnia Zhuang de Guangxi.

La República Popular China se describe como un Estado multiétnico y otorga la autonomía a las zonas habitadas principalmente por alguna etnia minoritaria. Las autoridades de estas partes del país pertenecen a estos grupos y desempeñan sus funciones de acuerdo a la constitución.

Con una población de 1.400 millones de personas, en China conviven en armonía 56 etnias o nacionalidades, siendo la Han la mayoría al abarcar más del 90 por ciento de los habitantes del país, mientras las 55 restantes son minoría al sumar 8,49 por ciento de la población.

En su conferencia titulada Políticas con Peculiaridades de China sobre las Minorías Étnicas y Religiones, Chang Fuliang, decano de la Facultad de Estudios Hispánicos y Portugueses de la Universidad de Beijing señalaba:

"Somos una numerosa familia de socialistas. En China normalmente decimos así familia es país, país es familia, pero esta familia es de mucha diversidad étnica, por eso decimos que es un país multiétnico y hay una convivencia a pesar de la diversidad. En casi cinco mil años de historia de China no ha habido tantos problemas entre estas etnias".

Con el propósito de proteger los derechos de las minorías el gobierno de Beijing efectúa una identificación etnográfica de los grupos basándose en el idioma que comparten, el territorio que ocupan, la actividad económica común y la psicología.

Según el catedrático Chang Fuliang este procedimiento les permite a las autoridades diseñar políticas de protección y desarrollo específicas para las etnias minoritarias, mediante las cuales lograron favorecer su crecimiento poblacional en tres por ciento en los últimos años y sacar de la pobreza a 15,6 millones de personas en las regiones ocupadas por este sector de la población.

En esencia las políticas gubernamentales hacia las minorías étnicas fomentan la igualdad para mejorar la solidaridad y la armonía entre las 56 nacionalidades que conviven en el territorio nacional. Para llevar a cabo esta visión el país cuenta con un sustento jurídico.

Política gubernamental en regiones autónomas

La República Popular China se describe como un Estado multiétnico y otorga la autonomía a las zonas habitadas principalmente por alguna etnia minoritaria. Las autoridades de estas partes del país pertenecen a estos grupos y desempeñan sus funciones de acuerdo a la constitución.

En China las 55 nacionalidades de menor población se concentran en zonas fronterizas o periféricas que en este caso son la Región Autónoma de Mongolia Interior, la Región Autónoma de Tíbet, la Región Autónoma de la Etnia Hui de Ningxia, la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, la Región Autónoma de la Etnia Zhuang de Guangxi.

Al ocupar territorios montañosos y rurales de menor desarrollo el ejecutivo nacional envía funcionarios para ayudar a las etnias a combatir problemas como la pobreza. Con esta estrategia el gobierno cumple con el mandato constitucional que precisa que el Estado debe facilitar asistencia financiera, material y técnica a las minorías nacionales para acelerar su desarrollo económico y cultural.

En esta misma línea el profesor universitario Chang Fuliang aseguró que en estos puntos del país "hay buen desarrollo económico y tecnológico". Esta afirmación encuentra respaldo en un fragmento del artículo 118 de la constitución nacional de China que expresa "El Estado, al explotar los recursos naturales y construir empresas en las zonas de autonomía nacional, debe tomar en consideración los intereses de estas áreas".

La autonomía en estas zonas también abarca derechos fundamentales para los ciudadanos como la salud, la educación entre otros. La constitución en su artículo 119 manifiesta "Los organismos de autogobierno de las zonas de autonomía nacional administran independientemente los asuntos relativos a educación, ciencia, cultura, salud pública y cultura física en sus respectivas áreas, restauran y protegen el patrimonio cultural de las nacionalidades, y trabajan por el desarrollo y prosperidad de sus culturas".

El idioma oficial del gigante asiático es el Chino Mandarín que es el lenguaje de uso común, sin embargo, junto a él conviven múltiples dialectos y escrituras propios de cada etnia que según la carta magna en su artículo 121 se pueden utilizar en las regiones autónomas: "Los organismos de autogobierno de las zonas de autonomía nacional, en el ejercicio de sus funciones, emplean la lengua o las lenguas usualmente habladas o escritas en sus respectivas zonas, según lo estipulado por los estatutos de autonomía de las zonas de autonomía nacional".

Frente a esta realidad el poder ejecutivo entre otras acciones incentiva la educación bilingüe en zonas con poblaciones grandes de etnias minoritarias que además cuentan con escuelas particulares que se ajustan a sus necesidades. A esto se le suma que cada provincia del país tiene una universidad dedicada a los jóvenes de las minorías étnicas.

En materia de seguridad la ley estipula que previa autorización del Consejo de Estado, las regiones autónomas pueden organizar sus propias fuerzas locales de seguridad pública para mantener el orden.

Libertad de religión

En china la ley garantiza la libertad de creencia religiosa siendo las más influyentes el Budismo y el Taoísmo, aunque también hacen vida el Islamismo, el Cristianismo y el Catolicismo, esta última pese a que el Estado no tiene relaciones con El Vaticano por diferencias históricas.

Según datos facilitados por el Decano de la Facultad de Estudios Hispánicos y Portugueses de la Universidad de Beijing Chang Fuliang en el gigante asiático hay 200 millones de creyentes y más de 380 mil clérigos que no pueden ser discriminados por su religión.

El artículo 36 de la constitución nacional sentencia que "Ningún organismo del Estado, organización social o individuo puede obligar a un ciudadano a profesar o dejar de practicar cualquier religión, ni tampoco puede discriminar a los ciudadanos que profesan o que no profesan alguna creencia religiosa. El Estado protege las actividades religiosas regulares.

Aunque cuentan con este derecho consagrado en la carta magna el catedrático Chang Fuliang sostiene que la mayoría de la población china conformada por la etnia Han no cree en nada y puede ser considerada atea, pero reconoce que la sociedad está influida por las filosofía del Budismo, el Taoísmo y el Islamismo principalmente.

En China hay 5.500 organizaciones religiosas, que obedeciendo el marco legal deben mantenerse libres de toda dominación extranjera, sobre este tema la carta magna dicta que "Ninguna persona puede utilizar la religión para involucrarse en actividades que atenten contra el orden público, que causen daño a la salud de los ciudadanos o que perturben el sistema educacional del Estado".

En su conferencia Políticas con Peculiaridades de China sobre las Minorías Étnicas y Religiones el profesor Chang Fuliang aclaró que las organizaciones religiosas "expresan opiniones sobre la religión del país pero no tienen mucho interés para expresarse sobre algún aspecto de lo político, se apartan de lo político".

Al contar con alcance nacional, las instituciones religiosas más importantes de China son la Asociación Budista de China, la Asociación Taoísta de China, la Asociación Islámica de China, la Asociación Patriótica Católica de China, el Cuerpo de Obispos Católicos de China, el Comité Patriótico de Autonomía Automantenimiento y Autodifusión del Protestantismo de China y la Asociación Protestante de China.

 

Comentá la nota