Las Canossianas festejan hoy 30 años de servicio en Quequén

Las Canossianas festejan hoy 30 años de servicio en Quequén

A las 19, habrá una misa en la Capilla de la Virgen de Itatí, a metros del Irurzun

Las Hermanas Canossianas celebran hoy 30 años desde que se instalaron en Quequén en su sede de calle 541 Nº 3614, frente al Hospital Irurzun, con el objetivo de llevar la palabra de Jesús principalmente a los que más sufren. 

La comunidad actualmente está integrada por tres religiosas: la madre superiora, hermana Fabia Cussi y las hermanas Herminda Millacura y Rosa Lesiuk, quienes se dedican a la catequesis familiar, coordinan dos centros de Cáritas para asistir a más de 60 familias y visitan enfermos. 

Por estos días, está de visita la madre provincial, Mariana Litmanovich, que vino especialmente para celebrar los 30 años de servicio de la congregación en Quequén.  Hoy, a las 19, se realizará una misa en acción de gracias y después se compartirá una cena a la canasta en la sede de las Cannosianas con colaboradores y vecinos del barrio. 

Desde el primer día 

La hermana Fabia, nacida en Jujuy, llegó por primera vez al distrito de Necochea en 1985. Ella, junto a dos hermanas más, fundó la comunidad canossiana en Quequén, hace 30 años. 

Unos años antes, llegaron el padre Carlos Rúfulo y el seminarista Alejandro Martínez en una misión que duró tres años. En el último tiempo, antes de irse, pidieron a las hermanas Cannosianas, con sede en La Plata, "si podían enviar monjas a Quequén porque se trataba de un pueblo que necesitaba mucho”. 

"Desde el primer momento nos instalamos en la casa que está frente al Hospital, que era muy pequeña en ese entonces”, recordó la madre superiora. 

Inmediatamente comenzaron su trabajo centrado sobre todo en la enseñanza de catequesis para chicos, con la ayuda de laicos que se acercaron a colaborar y que hoy todavía continúan con la misma tarea. Abrieron un primer centro de Cáritas y luego un segundo, en la Casita de Fátima.

"Llegamos a ayudar a más de 300 familias, en su mayoría, mujeres con muchos chicos”, contó la hermana, haciendo referencia a los peores tiempos de crisis. Actualmente colaboran con más de 60 familias con ropa y alimentos.   Por la década del noventa abrieron una guardería, que funcionó casi 10 años y que luego se convirtió en el Jardín municipal maternal "Barquito de Papel”, cuando pasó a manos del municipio y se trasladó al Hospital Irurzun. 

La visita a enfermos es otra de las actividades que realizan habitualmente, para llevar la comunión y la palabra de Dios.  

En general, siempre se mantuvieron tres religiosas, aunque no siempre las mismas, pero nunca llegaron a ser más de cuatro. Hace 23 años, llegó la hermana Rosa, oriunda de Misiones, y hace tres años que se sumó al grupo, la hermana Herminda, quien nació en Neuquén.  "El objetivo de la congregación es hacer conocer a Jesús principalmente entre los que sufren”, se indicó, destacando la ardua tarea que tienen en el barrio porque hay mucha gente para ayudar y aún falta bastante por hacer.  

"Una bendición” 

Con respecto a los 30 años de servicio, la hermana Fabia dijo que "es una gracia y una bendición de Dios porque estamos llevando a cabo el carisma de Santa Magdalena de Canossa, que siempre decía lleven la palabra de Dios principalmente a aquellos que más lo necesitan”. 

Además agregó que en la parte humana "hemos logrado muchos amigos, gente que nos quiere, conocimos muchas personas que nos ayudan a ayudar a otros”. Recalcó el trabajo que se hizo para recaudar fondos para construir la capilla de Itatí, que está a dos cuadras del Hospital y de la sede de las Canossianas. Colaboraron vecinos del barrio y de Necochea y hasta personas de Italia se sumaron a este proyecto, tras contactarse a través de una de las hermanas que pasó por Quequén hace años. 

Desde Italia a la Argentina 

La fundadora de las Hermanas Canossianas fue Santa Magdalena de Canossa, que nació en Verona (Italia). Era una marquesa, que sintió el llamado de Dios, e intentó ingresar a una congregación de clausura, "las Carmelitas Descalzas”, pero sintió que allí no podía ayudar a las personas directamente.

"En el convento se sentía como en el paraíso, pero en Italia eran tiempos tristes, en los que Napoleón arrasaba Europa, y ella sentía que debía estar con los que sufrían”, explicó una de las hermanas. 

Así fue como decidió fundar otra congregación, que llevó el nombre de Canossianas, con el anhelo de abarcar todo el mundo para anunciar la palabra de Dios.  

En 1937, llegaron hermanas de Italia al Hospital Italiano de La Plata y desde ahí comenzaron a instalarse en distintos puntos del país, hasta llegar en 1985 a Quequén.///

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