Nicolás Correa y Romina García Fleury se casaron y al día siguiente volaron a Roma para recibir la bendición de Francisco.
Primero fue una idea loca que se les ocurrió a los dos al mismo tiempo, mientras organizaban su boda. Pero después se miraron y se dijeron ¿Por qué no? De inmediato se pusieron en la tarea de ser aceptados en el Vaticano para ser consagrados por el Papa. Es así como el 23 de abril los tucumanos Nicolás Correa y Romina García Fleury se casaron y al día siguiente volaron a Roma para recibir la bendición de Francisco.
Nicolás y Romina, ambos de 28 años, comparten la misma pasión por el baile. Se conocieron en 2009 cuando la hermana de Romi cumplía 15 años y Nico fue contratado para realizar un espectáculo en su fiesta. Estuvieron de novios un año y medio y permanecieron peleados durante tres, pero el baile los volvió a unir. “Todo fue muy rápido, comenzamos a bailar juntos de nuevo y luego llegó la propuesta de casamiento. Mientras organizábamos la fiesta y buscábamos la iglesia dijimos en voz alta qué lindo sería que nos case el Papa. En ese momento fue solo un sueño, pero a los pocos días recibimos un llamado de teléfono haciéndonos la propuesta de una gira por Italia y Francia”, cuenta Nicolás por Whatsaap desde Matera, Italia, donde se encuentra la pareja.
De inmediato buscaron por internet la manera de ser recibidos en el Vaticano, en la audiencia de los miércoles. Enviaron una carta y al poco tiempo les respondieron con la fecha de la audiencia, 26 de abril. Mientras caminaban con la ropa nupcial hacia la plaza de San Pedro la gente se acercaba a saludarlos y a sacarse fotos con ellos.
“Fue muy emocionante tenerlo al frente al Papa”, dijeron. Romina es de Las Talitas y Nico de Banda de Río Salí. Cuando le contaron que son Tucumán, Francisco bromeó: “¡Me voy a tener que coser los bolsillos!”.
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