Arzobispo de Calcuta: Madre Teresa no quería convertir a los enfermos

Arzobispo de Calcuta: Madre Teresa no quería convertir a los enfermos

Thomas D'Souza desmintió a un líder nacionalista, quien sostuvo que la religiosa procuraba que los moribundos fueran cristianos. La vocera de la congregación de misioneras aseguró ser una "sij fervorosa" y nunca haber visto un plan para convertir gente.

El arzobispo de Calcuta condenó este miércoles las afirmaciones de un dirigente nacionalista hindú, según el cual la madre Teresa de Calcuta procuraba convertir a los indios al cristianismo.

La religiosa "quería darles dignidad a los pobres y a los enfermos y a los moribundos", declaró Thomas D'Souza, calificando las declaraciones realizadas por el líder de Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), Mohan Bhagwat, de "totalmente falsas".

El RSS es una organización con métodos paramilitares considerada como la cuna intelectual del gobernante BJP, el partido nacionalista hindú del primer ministro Narendra Modi.

Bhagwat suscitó críticas en India esta semana, al afirmar que el verdadero motivo del trabajo de la religiosa era que sus beneficiarios se volvieran cristianos.

"Ella creía que cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios", agregó D'Souza.

Por su parte, Sunita Kumar, portavoz de la congregación de las Misioneras de la Caridad fundada por la Madre Teresa en 1950, consideró "muy tristes" las declaraciones de Bhagwat, afirmando que este último estaba "mal informado".

"Soy una sij fervorosa. Nunca fui testigo de una conversión o sentí que hubiera un plan abierto o encubierto para convertir gente al cristianismo", agregó Kumar, quien trabajó junto con la religiosa hasta su muerte en 1997.

India es un país oficialmente aconfesional, pero el 80% de la población es hindú, un 13%, musulmán, y el 7% restante pertenece a otras religiones minoritarias.

Modi intervino este mes en una conferencia organizada por grupos cristianos y prometió defender la libertad de culto y el respeto a todas las religiones. El jefe de gobierno ha sido fuertemente criticado por no condenar actos de violencia religiosa, en particular después de que cinco iglesias y una escuela católica de la capital india fueran saqueadas desde diciembre.

Modi fue persona non grata en varios países occidentales durante varios años, tras las masacres antimusulmanas de 2002 en el estado de Guyarat, entonces gobernado por el actual primer ministro. La actuación de Modi se puso en tela de juicio ante la inacción de las fuerzas de seguridad.

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