Argentina: "La mala sangre", una novela con acento en la comunidad judía porteña

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Maltratos, traiciones, bajezas y actos de amor son algunos de los temas que rondan a una familia judía porteña y que son narrados por el abogado argentino Gabriel Goldberg en su primer libro "La mala sangre".

Daniel Steimberg, el protagonista, pertenece a una familia judía con poder político, social y económico. Un clan que es dueño de una clínica privada en la que trabajan el padre, la hermana médica y el hermano que se hace pasar por médico pero que ni siquiera hizo la residencia y cuya verdadera actividad es la de prestamista.

Alrededor de los Steimberg circulan todas las formas posibles de crueldad: la sutil, la alevosa, la espontánea, la planificada.  El odio golpea e inunda la vida del protagonista, cuya existencia es un infierno aunque por momentos también haya espacio para sacar la cabeza a la luz y respirar un poco de aire sano. 

Daniel es un hombre obsesivo, y así escribe y así entrena, y así vive. En este sentido, lo caracteriza una peculiaridad: tiene fijaciones temporales, como el sexo, la cafeína, las mujeres, un pensamiento, un propósito, un recuerdo, una frustración, o bien, se apropia del papel de un personaje o de la personalidad de algún actor de televisión, hasta llegar a situaciones incluso ridículas, donde le resulta casi imposible despojarse de esa personalidad adquirida.

Cuando es notificado de que un inspector de migraciones lo visitará como parte del protocolo de su solicitud de residencia en el pantano, Daniel se pasa la mayor parte de la novela esperando a que el inspector aparezca no nada más en su oficina sino igual en una maratón o hasta en el baño. Además de que a Steimberg le apasiona correr, es competidor de Ironman (la categoría más exigente del triatlón), tiene un arma poderosísima con la que enfrenta la desgracia moral que lo rodea: la escritura. Él escribe para soportar, para sobrevivir.

Cuenta, también, con un sentido del humor (negro, negrísimo) que lo ayuda a digerir cada mal trago que su familia le sirve. Se ríe y se burla de su propia desgracia, y hasta fantasea con crear “un atlas de gente de mierda con la que he tenido el placer de encontrarme en la vida”. A pesar de haber sido desheredado por sus propios hermanos, de vivir exiliado en lo que él llama “el pantano” y de cargar con toneladas de miserias humanas ajenas, Daniel consigue abrirse paso y formar su propia familia, permitiéndose ensayar otro modelo de relación y de algún modo limpiarse el barro con que ha sido salpicado. 

Gran parte de la novela transcurre en Buenos Aires citando calles reales, personajes políticos verídicos, tragedias que golpearon a la Argentina como el atentado a la AMIA y la crisis de 2001. El padre del protagonista fue presidente de la DAIA, estuvo en el velatorio de Carlos Menem Jr., acompañando al entonces presidente y llegó a ser un hombre influyente dentro y fuera de la colectividad. Con una estructura fractal, de capítulos breves, que Steimberg denomina “postales”, y que dejan ver cómo el protagonista va recordando fragmentos de su vida, anécdotas e imágenes, la novela propone transitar la decadencia de una familia en la que todo (o casi todo) acabó mal.   

Sobre el autor. Gabriel Goldberg nació en Buenos Aires en 1965, es abogado por la Universidad de Buenos Aires, hizo su maestría en la Universidad de Harvard y es Juris Doctor por la Universidad de Miami. Realizó tareas de docencia e investigación en Argentina y en el exterior y, entre otros ensayos, ha escrito sobre La responsabilidad del Estado en los atentados terroristas contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA, así como sobre La problemática de la corrupción y los sistemas jurídicos latinoamericanos. La mala sangre es su primera novela y actualmente el autor se encuentra preparando una serie de cuentos, resultado de sus recientes años de trabajo literario.

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