Heladas: "knock out" a la agricultura pampeana

Heladas:

La provincia de La Pampa venía favorecida desde el punto de vista agrícola en comparación con las principales zonas agrícolas del país, transcurriendo un escenario de lluvias normales. En efecto, los mejores sitios productivos de Santa Fé, Córdoba e incluso el triángulo Pergamino-Rojas-Balcarce, comunmente caracterizado como "los mejores suelos del mundo", estaban (y están) transitando una agónica e inusual sequía, que baja los potenciales de rendimiento de los cultivos de verano a mínimos históricos.

Por Mariano Fava

Cabe recordar que Argentina viene de transitar una de las peores cosechas de trigo y cebada de los últimos veinte años. Para dimensionar el impacto que tuvo el clima en la pasada cosecha fina, solo basta mencionar que de la estimación inicial de veintidós millones de toneladas se cosecharon apenas once o doce millones, según la fuente que se consulte al respecto. 

Al igual que ahora, la explicación de semejante merma de producción fue una combinación de falta de humedad, sumado a una helada fuera de época, que afectó letalmente el potencial productivo de los cultivos. Actualmente, de los cincuenta millones de toneladas que se esperaban para maíz y soja al inicio de la campaña (previo a la siembra) por las principales bolsas de cereales del país, estas mismas instituciones debieron disminuir tales estimaciones a cuarenta y cuatro millones de toneladas para la gramínea (maíz) y a treinta y cuatro millones para la oleginosa (soja), todo esto previo a la última helada generalizada que sin duda seguirá desplomando las estimaciones de cosecha, o dicho en otras palabras, erosionará aún más la principal fuente de divisas del país.

El próximo informe de producción para la República Argentina, no importa de que institución provenga, va a tener importantes recortes en los volúmenes de originación potencial estimada. Actualmente, es imposible saber con certeza el daño que hemos tenido, porque el fenómeno de la helada no es homogéneo. En general, tiene más impacto conforme más al oeste y al sur nos movemos. Del mismo modo, a medida que la topografía del terreno es de cota más baja, las temperaturas descienden más, intensificando los registros gélidos. 

Como conclusión general, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que tanto las heladas meteorológicas (menos de cero grado centígrado en abrigo meteorológico), como las heladas agrometeorológicas (3 grados centígrados en abrigo y cero grado centígrado a nivel de suelo) acontecidas en nuestra provincia no van a ser gratuitas.

Lamentablemente, hemos pasado del "cielo al infierno" en una noche, pues todas las herramientas y estrategias agronómicas que nuestros productores y técnicos habían desplegado para sobreponerse a la falta de humedad, se le volvieron en su contra producto de este "cisne negro" de una helada en febrero. 

No hay registro de una temperatura bajo cero en la agricultura moderna, es decir, luego del surgimiento de la siembra directa y los cultivos transgénicos. Hay que remontarse a la década del 1960 para encontrar tal situación, al menos en la región pampeana. Es por ello que es complejo de estimar los alcances de los daños. Los mismos van a ser muy diferentes dependiendo de qué cultivo esté implantado, qué fecha de siembra haya tenido cada lote y que cota (altura sobre el nivel del mar) tiene cada potrero en cuestión. 

En base a las experiencias pasadas de heladas en marzo, evento del que sí tenemos registros recientes, que no suelen ser tan graves por encontrarse los cultivos en una etapa fenológica más avanzada, las expectativas nos son buenas y se esperan mermas de producción severas e incluso totales en algunos casos puntuales. 

Como generalidad, podemos decir que el productor pampeano habituado a pelear la falta de humedad, tiende a inclinarse por siembras tardías y con variedades de un ciclo de madurez más bien intermedio tanto en soja como en maíz; por lo que este tipo de heladas encuentra al cultivo en floración/inicio de llenado de grano para las siembras de primera. En el caso de las siembras de segunda, los cultivos atraviesan la fase de inicio de floración. Ambas situaciones son muy inconvenientes para sufrir cualquier tipo de estrés.

Para colmo de males, en algunas regiones hace apenas quince días ocurrieron fenómenos de granizo. Los cultivos que estaban con alguna posibilidad de recuperación, ahora sufren otro fuerte estrés que los coloca en situación terminal. Adicionalmente, la ola de calor que imperó durante enero y febrero en el país, agotó todas las reservas de humedad de los suelos, y en consecuencia hoy los cultivos están evidenciando síntomas de falta de humedad.

En resumen, la región pampeana en general y la provincia de La Pampa en particular han tenido un combo de golpes de calor, estrés hídrico, granizo y helada temprana durante el verano, sumados a una falta de forraje importante que obligó a liquidar gran parte del stock bovino. Sin duda esto se lleva más que el esfuerzo, sacrifico y capital de trabajo de los productores, por lo que se avecinan tiempos complejos.

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