Abogados: una elección que amenazó con romper la armonía en Juntos por el Cambio

Abogados: una elección que amenazó con romper la armonía en Juntos por el Cambio

Por Mariano Suárez

La irrupción del presidente del Pro en la elección del colegio abrió un frente inesperado entre Montenegro y Abad. No llegó a mayores, pero implicó que algunos le adjudicaran la derrota al intendente. También dejó un duro golpe para el kirchnerismo.

La alianza entre Guillermo Montenegro, intendente y referente del Pro en la Sección, y Maximiliano Abad, jefe del bloque de Juntos por el Cambio en la Legislatura y líder del radicalismo en la provincia de Buenos Aires, es uno de los principales estandartes que esgrime los dos dirigentes más influyentes dentro del espacio. La alianza salió ilesa de las últimas elecciones legislativas, aun cuando muchos presagiaban que se resquebrajaría. Increíblemente, la elección en el Colegio de Abogados desarrollada en los últimos días amenazó con provocar fisuras en esa unión. Así, lo que políticamente se debería haber festejado como un contundente triunfo de Juntos sobre el kirchnerismo provocó un pequeño sisma en un espacio que navegaba sin mayores sobresaltos.

Las elecciones en los colegios profesionales no suelen concitar demasiada atención. Dentro de ese océano, la definición sobre las autoridades de los abogaos suele sobresalir, aunque sin mayor trascendencia en la política doméstica. Sin embargo, para el radicalismo en general y para Abad en particular sostener la conducción del colegio era fundamental. El actual presidente de la UCR en la provincia de Buenos Aires inició su carrera política desde la Facultad de Derecho de Mar del Plata, recinto en el que aún hoy es amo y señor.

El recambio de autoridades en el colegio se dio, a su vez, en tiempos en los que la cuestión judicial está en discusión en todos los ámbitos. Los reflectores apuntan a la Justicia Federal, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de la Magistratura de la Nación. Pero la provincia de Buenos Aires no es ajena a esta discusión. En ese contexto, una versión que suena desde hace unos meses y que recobró fuerza en las últimas horas es la posibilidad de que la oposición promueva a un integrante para la Suprema Corte provincial. El nombre que suena es, ni más ni menos, el de la presidenta del Concejo Deliberante y vicedecana de la Facultad de Derecho, Marina Sánchez Herrero.

La versión la lanzó en su último programa en La Nación+, Carlos Pagni, quien explicó que la posibilidad forma parte del acuerdo que el Frente de Todos selló con el radicalismo para la designación de Federico Thea –hombre de extrema confianza de Axel Kicillof- como presidente del Tribunal de Cuentas de la provincia, un cargo vitalicio que asumió este miércoles. El acuerdo fue muy cuestionado por otros dirigentes de Juntos que se oponían a darle el apoyo al gobernador.

Cerca de Abad afirman que por ahora no está en los planes la salida de Sánchez Herrero del cuerpo legislativo. Pero admiten que las versiones tienen cierto sustento. “El oficialismo provincial necesita acuerdos con la oposición, porque tiene muchas divisiones internas y no tiene los votos. Dentro de la oposición, el Pro en la provincia no tiene una jefatura clara. Por eso es natural que los acuerdos sean con el radicalismo”, explicó un dirigente de confianza del jefe de la bancada de diputados. Y amplió: “Dentro del radicalismo también es natural que surja el nombre de Marina, que además viene con experiencia en el Consejo de la Magistratura”.

Ese marco explica por qué para la UCR el triunfo de Leandro Gabás en el Colegio de Abogados de Mar del Plata era una prioridad. También un desafío, pues muchos de oficialismos perdieron la conducción por el desgaste que provocó la pandemia en la profesión. “En medio de esas discusiones no podíamos perder el colegio”, sostuvo un radical que se encargó de reunir votos.

 

La tercera lista

Esperaban competir con una lista identificada con el kirchnerismo, algo similar a lo que había pasado durante las elecciones en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sin embargo, se dio otro escenario: un sector del Pro comenzó a trabajar para armar una tercera opción. Las miradas le apuntan a Emiliano Giri, presidente del partido, que fue quien comenzó a trabajar en un armado, que incluía a varios compañeros de Gabinete durante la gestión de Carlos Arroyo, como los radicales Alejandro Vicente y Gustavo Gil De Muro. El expresidente del Emtur intentó sumar letrados del Pro a la nómina y darle fuerza a una alternativa que pudiera competir con la lista que tenía el apoyo de Abad y la que tenía el aval de Fernanda Raverta, líder del Frente de Todos.

Apenas empezó a tomar volumen ese armado, hubo una cumbre de los dos senadores de Juntos por el Cambio que tiene Mar del Plata. Ariel Martínez Bordaisco –mano derecha de Abad- le planteó a Alejandro Rabinovich –mano derecha de Montenegro- que era inoportuno ese armado. Desde ambos sectores coinciden en que la respuesta del montenegrismo fue contundente: “Vamos a jugar con la lista oficial”.

Sin embargo, el pedido para dar de baja la lista Bordó no prosperó. “Ya había tomado volumen y no quisieron bajar la lista. Pero apenas le dijimos a Emiliano que se corra, lo aceptó sin reparos”, contaron fuentes cercanas al intendente. En el radicalismo no tienen la misma visión. Le achacan una mínima responsabilidad a Montenegro por haber dejado jugar a gente cercana a él en una elección en la que no tiene mayores intereses. Y sí le apuntan con más recelo al presidente del Pro: “Durante la elección hubo gente cercana a él que siguió jugando”.

Giri salió abollado de la elección colegiada, no sólo por el cortocircuito que generó entre el intendente y el Pro –aparentemente subsanado-, sino también porque varios medios abocados a la rosca política le adjudicaron la derrota al propio Montenegro. “Esto no daña la relación con Maxi. Para nosotros lo importante es que La Cámpora es eso: saca 28 puntos en la legislativa, 28 puntos en el Colegio de Abogados. No tiene más que eso”, minimizó un dirigente del montenegrismo.

 

Los terceros

Esa es la tercera pata de esta historia: la derrota de la lista identificada con el kirchnerismo. Roberto Andriotti Romanín fue el candidato de la lista Azul, que contó con el respaldo de Fernanda Raverta y sus principales armadores en la ciudad. Días antes de las elecciones se mostraron expectantes con un posible triunfo sobre el oficialismo y la aparición de una lista con rasgos Pro incrementó esas expectativas. “El voto se va a dividir y eso nos beneficia”, analizaban desde la lista Azul. Horas antes de que se conociera el resultado dirigentes que trabajaron en el armado hablaban de un punteo de 930 abogados que les habían prometido respaldo.

Finalmente, Romanín sacó 503 votos y quedó en tercer lugar (la lista ganadora sumó 728 y la Bordó, 527). El golpe fue duro porque la ilusión era concreta. El análisis del día después indica que hacer las previsiones sólo en clave de política partidaria omite las particularidades de un sector complejo como el de los abogados, algo que Abad y compañía conocen a la perfección.

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