El Papa Francisco no deja de sorprender

El Papa Francisco no deja de sorprender

Por Pablo Salgado

Hoy el Papa Francisco va cumpliendo todos y cada uno de los pasos del Sínodo de Obispos. No solo están los Cardenales, sino que hay una gran cantidad de sacerdotes y laicos que acompañan la tarea de diálogo, debate, discusiones, y las distintas miradas que, inevitablemente, aparecen y aparecerán en esta reunión y en toda la Iglesia.

Pero todo esto no es nuevo. Con el primer documento del lunes, "Retatio Post Disceptationem", se cierra la primera etapa. Allí, se expresan los primeros bosquejos de los temas desarrollados. Este relato luego del discernimiento, del debate, dará paso a la formación de comisiones más pequeñas, organizadas por idiomas, donde los participantes del Sínodo llevarán a cabo los bosquejos finales al mensaje.

Así como Francisco "bajó" a cada Diócesis un cuestionario el año pasado para responder sobre diferentes temas relacionados con la realidad de las familias, los problemas habituales en las Parroquias, y a su vez los Obispos dispusieron que cada comunidad presentara las respuestas correspondientes; ahora, el Papa recolecta todas las expresiones, las casi 300 intervenciones de los Padres Sinodales, y entre todos buscan esa síntesis que servirá de fermento también, para preparar las grandes convocatorias mundiales a las fiestas de las familias durante 2015.

Todo pasará por la familia el año próximo, ella será el eje principal de toda la actividad evangélica, y el Sínodo que se desarrolla ahora, tiene su razón de ser en estas reuniones mundiales. La Iglesia quiere llegar a las familias con un mensaje de abrazo, paz, y comprensión. Desde la Santa Sede el objetivo es reunir a las familias del mundo para escucharlas, cobijarlas, entender sus nuevas realidades, reconocer todos los tipos de familias, y comenzar un camino de reencuentro y reconciliación, por ejemplo, con homosexuales y separados.

Decimos que nada de esto es nuevo o nos sorprende, porque Francisco fue, en notas, diálogos, reportajes aquí y allá, frases sueltas, en la Evangelii Gaudium, marcándonos este camino de apertura, escucha, comunión y abrazo. No solo alimenta esta reunión el espíritu del Concilio Vaticano II, como ya lo han expresado algunos Cardenales, sino que encontramos aquí la semilla de aquellas primeras comunidades cristianas, que verdaderamente ponían todo en común, y el problema o la necesidad de uno era de todos.

Esta es la revolución pastoral de Francisco. Salir al encuentro de todos los hermanos, con predilección por las periferias, no solo geográficas, sino también existenciales. Y sin ninguna duda, está siempre alimentado e iluminado por el Espíritu Santo. En menos de dos años, dio un giro copernicano a la realidad y a la imagen de la Iglesia, la sacó de una crisis en sus mensajes, en sus formas, y en sus situaciones polémicas y terribles, como los temas de abusos y pederastia, y la llevó a instalarse nuevamente como un faro para toda la humanidad, no solo para los católicos, sino para todo el mundo. Este es el Papa que evitó una invasión salvaje a Siria, por ejemplo. Y de la mano de este cambio, Francisco se ha posicionado, y ha posicionado el mensaje del Pueblo de Dios, en un primer orden mundial. Su figura es de una importancia meridiana, uno de los hombres más respetados, más escuchados, y más importantes del mundo. Todo esto a Bergoglio, poco y nada le importa. El Papa quiere una Iglesia nueva, sin perder las raíces, y dando respuestas a las preguntas del siglo XXI.

PUNTOS SALIENTES

En el  documento de trabajo de nueve páginas, los obispos reconocen que los homosexuales "tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana", con lo que la Iglesia abandona abiertamente el tono de condena y prejuicio hacia la homosexualidad.

En el texto se vislumbra que no hay acuerdo sobre el pedido de autorizar la comunión para los divorciados que se vuelven a casar, lo que suscita hasta un debate teológico, pero no se descarta un "camino penitencial" para que algunos puedan acceder a la comunión. Un curso, un retiro, un espacio de diálogo entre las parejas y el sacerdote. Hay mil opciones para explorar.

La asamblea ha discutido temas como la comunión para los divorciados que se vuelven a casar, las uniones de hecho y hasta el sexo.

Los obispos reconocen con inusual tono positivo el valor del matrimonio civil, con una Iglesia que, gracias a "una sensibilidad nueva", reconoce esa realidad ante el elevado número de fracasos matrimoniales, al costo económico de las bodas y las diferentes percepciones que se tienen de ese rito en las diferentes culturas, como la africana o la asiática.

Los laicos serán llamados a ser los "grandes protagonistas" para que la Iglesia encuentre soluciones a los retos de la familia contemporánea.

"La mayoría de los obispos quiere una Iglesia que mire al mundo con simpatía, que no lo juzgue", explicó monseñor Bruno Forte, secretario general del sínodo, entre los encargados de elaborar el complejo documento, una suerte de síntesis de las diferentes posiciones dentro de la Iglesia.

El deseo del Papa de que la Iglesia siga debatiendo, en forma libre y sin límites, con conservadores, moderados y progresistas, para encontrar "nuevos caminos pastorales", lo que la prensa ha calificado como "la revolución pastoral" de Francisco. Hoy en el Vaticano existen representantes de estos tres grupos por igual, y las conclusiones llevan la mirada de estos tres sectores. Toda una enseñanza al mundo sobre lo que es el verdadero diálogo.

El texto servirá de base para los debates por grupos que se celebrarán esta semana, tras lo cual la jerarquía de la Iglesia votará un documento final, que será luego sometido a discusión con sus "bases" antes del sínodo de octubre del 2015.

Esta herramienta, consultar primero a las bases, y luego devolverles los resultados para ser discutidos por los mismos laicos que comenzaron este proceso,  es un  método de trabajo nuevo con el que el papa Francisco quiere poner a reflexionar tanto a la Iglesia como a los creyentes sobre temas espinosos, hasta ahora tabú.

CONFERENCIA DE PRENSA EN EL AIRE

No hay ninguna sorpresa. ¿Porqué lo decimos? Porque resuenan todavía en nuestros oídos, y en el alma, esa improvisada conferencia de prensa del Papa Francisco, a 10.000 metros de altura, en el avión que lo llevaba de regreso al Vaticano, luego de participar en Brasil de la Jornada Mundial de la Juventud.

La imagen ya era revolucionaria. El Papa, de pie, en el pasillo del avión, sosteniéndose en los asientos, de un lado y del otro. Frente a él, más de 70 periodistas que regresaban del histórico viaje. Y ahí, Bergoglio, claro, llano, verdaderamente iluminado y revelador, comenzaba ya a dar las pautas de muchos de los temas que hoy la Iglesia toda está tratando. "¿Quién soy yo para juzgar a una persona homosexual? http://diariohoy.net/el-mundo/quien-soy-yo-para-juzgar-a-un-gay-dijo-el-papa-francisco-13593 

"No se deben marginar a personas de la sociedad", aclaraba Francisco, quién ya comenzaba a abrir verdaderamente los brazos de la Iglesia.

"No podemos imaginar una iglesia sin mujeres activas", explicaba luego, pero descartando el sacerdocio femenino, que así como la posibilidad de que los curas puedan casarse, son temas con los que insisten más los medios y los sectores más alejados de la catequesis diaria de la Iglesia, que quienes la integran. Hay infinidad de caminos y vocaciones, y carismas, donde un hombre y una mujer, y hasta una familia toda,  pueden consagrarse a Dios, sin forzar ni volver en cuestiones en las cuáles el dogma ha sido tremendamente claro.

Esa conferencia de prensa "en las alturas" de finales de julio de 2013, fue la semilla que hoy brota y da lugar a un árbol que quiere ser fuerte, frondoso, y duradero, para cobijar a toda la familia del mundo. Como un verdadero ombú. Esos ombúes de la Pampa Argentina. Esos árboles de la tierra de Francisco, el hombre que hoy, al igual que aquél de Asís, quiere "reparar la Iglesia".

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