El obispo anunció nombramientos en comisiones, secretarías y parroquias

El obispo anunció nombramientos en comisiones, secretarías y parroquias

El diácono Hugo Massola se desempeñará en San Benedetto Mártir y Jesús Niño, Antonio Degl´Innocenti en Cristo Rey y Antonio Taliercio en San Pío de Pietrelcina.

El obispo Antonio Marino comenzó el año con una batería de nombramientos en distintas comisiones, secretarías y parroquias de la Diócesis de Mar del Plata.

Los nuevos cargos fueron anunciados a través de la página de internet del Obispado, e incluyen la designación del diácono Antonio Taliercio para desempeñar el servicio pastoral en la parroquia San Pçio de Pietrelcina, a Hugo Massola en la parroquia San Benedetto Mártir y Jesús Niño y a Antonio Degl´ Innocenti en la parroquia Cristo Rey.

Marino nombró director de la Comisión Diocesana de Pastoral Misionera al presbítero Pablo Bosisio, quien tendrá como asesores a Daniel Climente y Héctor Díaz.

Como asesor en la Pastoral Vocacional fue elegido el presbítero Ariel Sueiro, y como viceasesor, Santiago Arriola.

Marta López será la presidenta de la Comisión Diocesana Ain Karem, la sociedad pastoral que colabora con las madres y los niños por nacer y nacidos. La secretaría estará a cargo de Adriana Arias, la responsable espiritual será Elba Arias y la tesorera, Mercedes Coopari.

En el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar oficiará de asesor el presbítero Luis Albóniga y como viceasesor, Mariano Liébana.

Por su parte, Arturo Pessagno, la hermana Silvia Sotelo y Estela Gómez tendrán a su cargo la Comisión Diocesana para el Año de la Vida Consagrada, convocado por el Papa Francisco desde el 30 de noviembre de 2014 hasta el 2 de febrero de 2016.

Se denomina vida consagrada en la Iglesia Católica a las personas consagradas a Dios mediante el rito de profesión o mediante el de consagración de vírgenes. Adquieren el compromiso de seguimiento de los consejos evangélicos mediante la emisión de votos o promesas, y pueden quedar consagradas por la profesión de votos ante un superior o por la solemne oración consecratoria pronunciada por un obispo.

Pertenecen a la vida consagrada hombres y mujeres que añaden a los preceptos comunes para todos los fieles los tres consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia por medio de los votos o promesas perpetuas o temporales.

"¡Despierten al mundo!", exhortó Francisco a los consagrados en noviembre pasado. Y les fijó tres objetivos: "Mirar al pasado con gratitud" para tener viva la propia identidad, sin cerrar los ojos frente a las "incoherencias, fruto de las debilidades humanas"; "vivir el presente con pasión", viviendo el Evangelio en plenitud y con espíritu de comunión, y "abrazar el futuro con esperanza", sin dejarse desalentar por las dificultades que se encuentran en la vida consagrada a partir de la crisis de las vocaciones.

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