Las 10 razones para reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel

Las 10 razones para reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel

Capital del pueblo judío desde hace 3 mil años, del Estado de Israel desde hace 69 y retenida por Jordania durante 19 hasta su reunificación en 1967, Jerusalén produce una reticencia en las naciones del mundo para reconocerla de manera oficial como capital del moderno estado judío.

1.- Jerusalén ha sido la capital del Estado de Israel y el centro de su gobierno desde 1950. Es la sede oficial del primer ministro de Israel, del presidente de Israel, de la Knesset y de la Corte Suprema, así como la sede de la mayoría de los ministerios e instituciones sociales y culturales. Jerusalén es el antiguo centro espiritual del judaísmo y es también considerada la ciudad sagrada por otras religiones. Israel protege los sitios sagrados de todas las creencias.

2.- En 1967, Jordania rechazó las advertencias de Israel e inició una guerra de agresión en su contra al bombardear la zona occidental de la ciudad. Como respuesta ante este ataque, Israel recuperó la zona oriental que se encontraba bajo control jordano desde 1948.

3.- El estatus de la zona occidental de Jerusalén es completamente legítimo, legal y aceptado por la comunidad internacional bajo las leyes internacionales en materia de conflictos armados.

4.- La reunificación de Jerusalén en 1967 a través de la extensión de su ley, jurisdicción, y la administración de la zona occidental de Jerusalén, a pesar de no ser aceptada por la comunidad internacional, no altera la legalidad de la presencia de Israel y su estatus y gobierno sobre la ciudad.

5.- Los EE.UU. han declarado consecuentemente que el tema de Jerusalén debe ser resuelto mediante negociaciones como parte de un acuerdo de paz justo, durable y comprensivo.

6.- Numerosas resoluciones generadas políticamente por la ONU, la UNESCO y otras organizaciones, tratando de revisar y distorsionar la larga historia de Jerusalén y de negar los derechos básicos religiosos e históricos del pueblo judío y del Estado de Israel en Jerusalén, no tienen fuerza legal y no son vinculantes. No representan más que puntos de vista políticos de aquellos estados que han votado para aprobarlas.

7.- La Organización para la Liberación de Palestina acordó en los Acuerdos de Oslo que el “tema de Jerusalén” es un tema con estatus permanente de negociación que solo puede ser resuelto a través de negociaciones directas entre ellos con una perspectiva para resolver sus respectivos reclamos. El presidente de EE.UU. así como los presidentes de la Rusia, Egipto, el rey de Jordania y oficiales representantes de la Unión Europea están entre los signatarios como testigos de los Acuerdos de Oslo.

8.- Ni las resoluciones de la ONU o UNESCO, ni las declaraciones de gobiernos, líderes y organizaciones pueden imponer una solución al tema de Jerusalén, tampoco pueden dictar o prejuzgar el resultado de dichas negociaciones.

9.- Reconocer los hechos de que Jerusalén es la capital de Israel y reconocer que colocar la embajada norteamericana en Jerusalén es una prerrogativa soberana de los EE.UU., de ninguna manera perjudicaría o influiría en los procesos de negociación de paz entre israelíes y palestinos. Esto sería un reconocimiento de una situación fáctica de mucho tiempo y la rectificación de una justicia histórica.

10.- Declaraciones del rey de Jordania, el liderazgo palestino, y líderes árabes que el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel o transferir la embajada de EE.UU. desde Tel Aviv pondrá en peligro el proceso de paz y traerá una ola de violencia, no son más que amenazas vacías y desafortunados intentos para amenazar a un gobierno soberano e incitar a otros. Rendirse ante tales amenazas de violencia y terrorismo podría ser un precedente peligroso y un signo de debilidad.

Comentá la nota