El Papa volviendo de Marruecos: pongamos puentes en los puentes

El Papa volviendo de Marruecos: pongamos puentes en los puentes

Entrevista durante el vuelo desde Rabat: quien construye muros quedará «prisionero». La declaración sobre Jerusalén es «un paso hacia adelante» de hermanos. Sobre los migrantes, llamado a la Europa que «vende las armas a Yemen para matar niños». Y Francisco aconseja leer un artículo de Vatican Insider

Quien construye muros quedará «prisionero». No se necesitan barreras, sino puentes, que deben ser construidos incluso «en los puentes» para evitar que miles de migrantes desesperados se ahoguen en el mar. El Papa Francisco, al volver de Marruecos a Roma, reveló que se había conmovido frente a las imágenes de las púas de la estructura que separa al país africano de España. El Pontífice explicó que la declaración sobre Jerusalén es «un paso hacia adelante» que han dado hermanos. En relación con la libertad de conciencia, denunció: se corre el peligro de que en algunos países se les niegue a los médicos que están en contra de la eutanasia. Y citó un artículo de Vatican Insider, escrito por Gianni Valente.

En su discurso a las autoridades, usted dijo que el fenómeno migratorio no se resuelve con las barreras físicas, pero aquí, en Marruecos, España construyó dos barreras con navajas para que se corten los que quieran superarlas; y el presidente Trump en estos días ha insistido en que quiere cerrar completamente las fronteras y suspender la ayuda a tres países centroamericanos. ¿Qué quiere decir a estos gobernantes?

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«En primer lugar, lo que acabo de decir: los constructores de muros, ya sean de hojas cortadas con cuchillos o de ladrillos, se convertirán en prisioneros de los muros que construyen. Segundo: he visto un pedazo de esa valla con los cuchillos. Yo te digo, sinceramente, que me conmoví y luego, cuando pasó lloré. Lloré porque no entra en mi cabeza ni en mi corazón tanta crueldad. No entra en mi cabeza ni en mi corazón ver ahogarse en el Mediterráneo. Pongamos puentes en los puentes. Esta no es la manera de resolver el grave problema de la inmigración. Yo entiendo: un gobierno, con este problema, tiene la papa caliente en las manos, pero debe resolverlo de otra manera, humanamente. Cuando vi esa valla, con los cuchillos, parecía que no lo podía creer. Luego, una vez pude ver una película en la cárcel, de los refugiados que vuelven, que son mandados de vuelta. Cárceles no oficiales, cárceles de traficantes. Hacen sufrir… hacen sufrir. Las mujeres y los niños, los venden, se quedan los hombres, y las torturas que se ven filmadas son de no creer. Fue grabado a escondidas, con los servicios. Entonces, yo no dejo entrar: es cierto, porque no tengo sitio, pero hay otros países, está la humanidad de la Unión Europea. Debe hablar la Unión Europea entera. ¿No dejo entrar, o dejo que se ahoguen ahí, o los mando de vuelta sabiendo que muchos de ellos caerán en manos de estos traficantes que venderán a mujeres y niños, matarán y torturarán para esclavizar a los hombres? Una vez hablé con un gobernante, un hombre que yo respeto, y diré el nombre: Alexis Tsipras, y hablando sobre esto y sobre los acuerdos de no dejar entrar, él me explicó las dificultades, pero al final me habló con el corazón y me dijo esta frase: “Los derechos humanos están antes que los acuerdos”. Esta frase merece el Nobel».

La política europea va exactamente hacia la dirección opuesta. Europa se convierte como en un palo contra los migrantes. Esta política refleja la opinión de los electores. La mayor parte de estos electores son cristianos católicos. ¿Usted cómo se siente con esta triste situación?

«Veo que mucha gente de buena voluntad, no solo católicos, sino gente buena, de buena voluntad, está un poco apresada por el miedo, que es la predicación usual de los populismos: el miedo. Se siembra miedo y luego se toman las decisiones. El miedo es el comienzo de las dictaduras. Vayamos al siglo pasado, a la caída de la República de Weimar, esto lo repito mucho. Alemania necesitaba una salida y, con promesas y miedos, salió adelante Hitler, conocemos todos el resultado. Aprendamos de la historia, esto no es nuevo: sembrar miedo es hacer provisiones de crueldad, de cerrazones y de esterilidad. Piensen en el invierno demográfico de Europa. También nosotros que vivimos en Italia: bajo cero. Piensen en la falta de memoria histórica: Europa fue hecha por migraciones, y esta es su riqueza. Pensemos en la generosidad de tantos países, que hoy tocan a las puertas de Europa, con los migrantes europeos del ’48 para arriba, los dos periodos después de las guerras en masa, Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica. Mi papá fue acogido allí después de la guerra. Un poco de gratitud… Es cierto, para ser comprensivos, que lo primero que tenemos que hacer es tratar de que las personas que migran por la guerra o por el hambre no tengan esta necesidad. Si Europa tan generosa vende las armas a Yemen para matar niños, ¿cómo puede Europa ser coherente? Y digo: este es un ejemplo, pero Europa vende armas. Luego está el problema del hambre, de la sed. Europa, si quiere seguir siendo la madre Europa y no la abuela Europa, debe invertir, debe tratar de ayudar inteligentemente a levantarse con la educación, con la inversión, y esto no es mío, lo dijo la cancillera Merkel. Es algo que ella saca mucho adelante: impedir la migración no con la fuerza, sino con la generosidad, con inversión educativa, económica, etc. Y esto es muy importante. Segundo: sobre cómo actuar: es cierto que un país no puede recibir a todos, pero está toda Europa para distribuir a los migrantes, está toda Europa. Porque la acogida debe ser con el corazón abierto, después acompañar, promover e integrar. Si un país no puede integrar, debe pensar inmediatamente en hablar con otros países: ¿cuántos puede integrar para dar una vida digna a la gente? Se necesita generosidad, hay que salir adelante, pero con el miedo no saldremos adelante, con los muros nos quedaremos encerrados en estos muros».

Usted se reunió con el rey de Marruecos, con su voluntad de diálogo. ¿Qué hay que hacer en concreto para reforzar el diálogo?

«Siempre, cuando hay un diálogo fraterno, hay una relación en diferentes niveles. Permítanme una imagen: el diálogo no puede ser de laboratorio, debe ser humano, y, si es humano, es con la mente, es con el corazón y las manos, y así se firman pactos. Por ejemplo: el común llamado sobre Jerusalén ha sido un paso hacia adelanta no de una autoridad de Marruecos y de una autoridad del Vaticano, sino de dos hermanos creyentes que sufren al ver a esta Ciudad de la esperanza, que todavía no es tan universal como quisiéramos: hebreos, musulmanes y cristianos. Todos queremos esto. Y por ello firmamos este deseo: es un deseo, una llamada a la fraternidad religiosa que simboliza en esta Ciudad, que es toda nuestra. Todos somos ciudadanos de Jerusalén, todos los creyentes».

Usted denuncia a menudo la acción del diablo; lo acaba de hacer en la reciente cumbre sobre la protección de los menores. ¿Qué hay que hacer para contrarrestarlo, sobre todo en relación con los escándalos de la pederastia?

«Un periódico, después de mi discurso al final de la Cumbre sobre la protección de los menores, dijo: el Papa ha sido listo, primero dijo que la pederastia es un problema mundial y luego dijo algo sobre la Iglesia, pero al final se lavó las manos y le dio la culpa al diablo. Un poco simplista, ¿no? Un filósofo francés, en los años setenta, hizo una distinción que a mi me ha iluminado mucho. Él decía: “Para comprender una situación hay que dar todas las explicaciones y después buscar su significado”. ¿Qué significa socialmente? ¿Qué significa personal o religiosamente? Yo trato de darlas todas las explicaciones. Pero hay un punto que no se comprende sin el misterio del mal. Piensen en la pedopornografía virtual. Hyubo dos encuentros, pesados, en Roma y Abu Dhab. Me pregunto cómo se ha convertido en algo cotidiano. ¿Cómo es posible (estoy hablando de estadísticas serias) que, si quieres ver un abuso infantil en vivo puedes conectarte con la pedopornogrfía virtual, te lo muestren? No digo mentiras. Yo me pregunto: ¿no pueden hacer nada los responsables? Nosotros, en la Iglesia, haremos lo que sea para acabar con esta plaga, haremos de todo. Yo, en ese discurso di medidas concretas. Ya existían, antes de la cumbre, cuando los presidentes de las Conferencias Episcopales me dieron ese elenco que después distribuí entre todos. Los responsables de estas suciedades, ¿son inocentes? ¿Los que ganan con esto? En Buenos Aires, con dos responsables de la ciudad, hicimos una ordenanza, una disposición no vinculante para los hoteles de lujo, en donde se decía “pongan en la recepción: en este hotel no se permiten relaciones con menores”. Nadie quiso ponerlo. “No…, pero, sabes… no se puede, parece que somos sucios, se sabe que no lo hacemos, pero sin el cartel”. ¿Un gobierno no puede identificar dónde se hacen estas grabaciones con niños? Todas grabadas en vivo. Para decir que la plaga mundial es grande, pero que tampoco se comprende sin el espíritu del mal, es un problema concreto. Para resolver esto hay dos publicaciones que aconsejo un artículo de Gianni Valente, en Vatican Insider, donde habla de los “doniatistas”. El peligro de la Iglesia hoy es volverse “doniatista” haciendo prescripciones humanas, olvidando las demás dimensiones. La oración, la penitencia, ¿no estamos acostumbrados a hacerlas? ¡Ambas! Porque derrotar al espíritu del mal no es “lavarse las manos”, decir: “El diablo lo hace”. No. También nosotros debemos luchar con el diablo, con las cosas humanas. La otra publicación la hizo “La Civiltà Cattolica”. Yo había escrito un libro, en 1987, las “Cartas de la tribulación”, eran las cartas del padre general de los Jesuitas cuando estaba por ser disuelta la Compañía. Hice un prólogo, estos estudiaron e hicieron un estudio sobre las cartas que hice para el episcopado chileno y para el pueblo chileno. ¿Cómo actuar con esto, las dos partes, la parte científica y la parte espiritual? Lo mismo hice con los obispos de Estados Unidos: las propuestas eran metodológicas, sin voluntad, se descuidaba la dimensión espiritual. Quisiera decirles: la Iglesia no es congregacionalista, es católica, en donde el obispo debe tomar por la mano y el Papa también debe tomar por la mano como pastor. Pero, ¿cómo? Con las medidas disciplinarias y también con la penitencia, con la oración, con la acusación de sí mismo. Agradecería si estudian las dos cosas: la parte humana y espiritual».

Ayer un ministro italiano, con referencia al congreso de Verona, dijo que más que tener miedo de la familia habría que temer el islam. ¿Corremos el peligro de una dictadura?

«Yo de política italiana no entiendo. Ayer me hicieron una pregunta sobre el encuentro de las familias, no sé qué es, de verdad, sé que es uno de los tantos que se hacen. Sé también que leí la carta del cardenal Parolin (enviada a los organizadores, después de haber recibido la invitación para participar, en la que explicó por qué no habría podido estar en el Congreso, ndr.) y estoy de acuerdo, es pastoral, de buena educación. Pero no me pregunten de política italiana, no entiendo».

Hubo otros momentos muy fuertes, esta visita fue un hecho excepcional, histórico para el pueblo marroquí. ¿Cuáles son las consecuencias de esta visita para el futuro, para la paz en el mundo?

«Yo diré que ahora están las flores, después llegarán los frutos. Pero las flores prometen. Estoy contento, porque en estos dos viajes he podido hablar de esto que me llega tanto al corazón, tanto: la paz, la unidad, la fraternidad. Con los hermanos musulmanes y musulmanas firmamos esta fraternidad en el documento de Abu Dhabi y aquí en Marruecos todos vimos una libertad, una fraternidad, una acogida de todos los hermanos con un respeto tan grande. Esta es una bella flore de coexistencia que promete dar frutos. ¡No hay que desistir! Es cierto que habrá todavía dificultades, muchas dificultades porque, desgraciadamente hay muchos grupos intransigentes. Pero esto quisiera decirlo claramente: en toda religión siempre hay un grupo integralista que no quiere seguir adelante y que vive de recuerdos amargos, de las luchas del pasado, busca más la guerra e incluso siembra el miedo. Nosotros hemos visto que es más bello sembrar la esperanza, caminar de la mano, siempre hacia adelante. Hemos visto, incluso en el diálogo con ustedes aquí en Marruecos, que se necesitan puentes y sentimos dolor cuando vemos que las personas prefieren construir muros. ¿Por qué tenemos dolor? Porque los que construyen muros acabarán presos de los muros que han construido. Por el contrario, los que construyen puentes saldrán adelante. Construir puentes es, para mí, algo que va casi más allá de lo humano, se necesita un esfuerzo muy grande. Siempre me ha tocado una frase de la novela de Ivo Andrić, “Un puente sobre el Drina”: él dice que el puente es hecho por Dios con las alas de los ángeles para que los hombres se comuniquen… para que los hombres puedan comunicar. El puente es para la comunicación humana. Y esto es muy bello y lo he visto aquí en Marruecos. Por el contrario, los muros son contra la comunicación, son para el aislamiento y quien los construye acabarán siendo prisioneros. Los frutos no se ven, pero se ven muchas flores que darán frutos; sigamos así».

Ayer el rey de Marruecos dijo que protegerá a los hebreos marroquíes y a los cristianos de otros países que viven en Marruecos. La pregunta es sobre los musulmanes que se convierten al cristianismo: ¿está preocupado por estos hombres y mujeres que corren el riesgo de acabar en la cárcel o que en otros países musulmanes son condenados a muerte?

«Yo puedo decir que en Marruecos hay libertad de culto, hay libertad religiosa, hay libertad de pertenencia religiosa; después la libertad siempre se desarrolla, crece. Tú piensa en nosotros, los cristianos de hace 300 años, si existía esta libertad que tenemos hoy. La fe crece en la conciencia, en la capacidad de comprenderse a sí misma. Hoy nosotros hemos quitado del Catecismo de la Iglesia católica la pena de muerte. Hace 300 años quemaban vivos a los herejes. Porque la Iglesia aumentó en conciencia moral. Crece también el respeto de la persona y de la libertad de culto. También nosotros debemos seguir creciendo. Hay católicos que no aceptan lo que el Vaticano II dijo sobre la libertad de culto, la libertad de conciencia. Hay católicos que no aceptan. También nosotros tenemos este problema, pero también los hermanos musulmanes crecen en la conciencia y algunos países no comprenden bien y no crecen como otros. En Marruecos existe este crecimiento. En este marco está el problema de la conversión: algunos países todavía no la ven. No sé si está prohibida, pero la práctica se prohíbe. Otros países, como Marruecos, no tienen problemas, son más abiertos, más respetuosos y buscan, de cierta manera, proceder con discreción. Otros países con los que he hablado dicen: nosotros no tenemos problemas, pero preferimos que el bautismo lo hagan afuera del país y que vuelvan como cristianos. Pero hay muchas maneras de proceder en la libertad de conciencia y en la libertad de culto. A mí me preocupa otra cosa: la retrocesión de nosotros los cristianos, cuando quitamos la libertad de conciencia, pensemos en los médicos y en las instituciones hospitalarias cristianas que tienen derecho a la objeción de conciencia, por ejemplo, con la eutanasia. ¿Cómo? ¿La Iglesia ha salido adelante y ustedes, países cristianos, van hacia atrás? Piensen en esto, porque es verdad. Hoy, nosotros los cristianos tenemos el peligro de que algunos gobiernos nos quiten la libertad de conciencia que es el primer paso para la libertad de culto. No es fácil la respuesta, pero no acusemos a los musulmanes, acusémonos también a nosotros en estos países en los que sucede esto. Hay que avergonzarse».

El cardenal Barbarin: esta semana el Consejo de la diócesis de Lyon votó casi unánimemente que se encuentre una solución duradera a su retiro. ¿Es posible para usted, que está tan apegado a la sinodalidad de la Iglesia, escuchar este llamado de una diócesis en una situación tan difícil?

«Él, hombre de Iglesia, ha presentado su dimisión, pero yo no puedo aceptar su renuncia porque judicialmente existe el derecho a la presunción de inocencia. Cuando el proceso esté cerrado, cuando el segundo tribunal dé la sentencia, veremos qué pasa. Esto es importante para enfrentar la presión mediática. ¿Qué dice la jurisprudencia mundial? Que si hay una causa abierta existe la presunción de inocencia. Tal vez no es inocente, pero está la presunción. Tantas veces he hablado del caso de España, donde la condena mediática, revindico a sacerdotes acusados injustamente (se refiere al caso conocido como Romanones, ndr.). Antes de condenar mediáticamente, esperen a la justicia. Él decide retirarse, y dejar a un vicario llevar la diócesis hasta que el tribunal dé la justicia final».

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