El Vaticano apoya una intervención contra EI en Libia

El Vaticano apoya una intervención contra EI en Libia

Parolin respaldó una ofensiva liderada por la ONU; ayer Egipto pidió mandato para formar una coalición internacional

Mientras Egipto intensificaba los bombardeos sobre las posiciones de Estado Islámico (EI) en territorio libio y reclamaba la construcción de un frente global, el Vaticano apoyó ayer abiertamente una eventual intervención internacional promovida por las Naciones Unidas en Libia, país que se encuentra hundido en la anarquía y al borde de una guerra civil.

El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, afirmó ayer que es precisa una intervención en Libia, pero "bajo el paraguas de la ONU", después de que la decapitación de 21 cristianos coptos en ese país desencadenara una serie de bombardeos egipcios en Derna, bastión del grupo en el este libio.

Varios medios italianos, entre ellos Radio Vaticano, consignaron las afirmaciones de Parolin cuando la mano derecha del papa Francisco fue abordada ayer por la prensa al finalizar el encuentro bilateral con el gobierno de Italia que anualmente celebra el aniversario del Tratado de Letrán.

"El avance de Estado Islámico en Libia debe ser contenido", y por ello "el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, ha dicho que «es preciso intervenir pronto, pero bajo el paraguas de la ONU». Es decir, se necesita un amplio consenso internacional", informó Radio Vaticano.

Parolin se reunió ayer en la embajada italiana ante la Santa Sede con el primer ministro, Matteo Renzi; el canciller, Paolo Gentiloni, y la ministra de Defensa, Roberta Pinotti, entre otros, con los que abordó la crisis libia y las recientes amenazas terroristas que enfrenta Italia.

"Se necesita una respuesta rápida. La situación es grave, pero cualquier intervención armada debe someterse al derecho internacional", agregó el cardenal italiano.

En línea con su predecesor Benedicto XVI, el papa argentino es un ferviente defensor de las minorías religiosas sometidas en varias regiones del mundo. Sin embargo, Francisco fue más allá que el papa alemán cuando afirmó que era legítimo detener a un agresor injusto.

Desde Francia, donde negociaba la compra de armas para sus fuerzas armadas, el presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, pidió ayer un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU que permita la creación de una coalición internacional para intervenir en territorio libio, donde EI decapitó a 21 cristianos coptos a orillas del Mediterráneo. La iniciativa de Al-Sisi tiene su principal respaldo en el presidente francés, François Hollande. Hoy será debatida por el Consejo de Seguridad, aunque no se espera que haya una resolución inmediata.

La brutal masacre, filmada y expuesta al mundo el domingo pasado, sumó a Egipto a la lista de países que enfrentan la maquinaria de muerte de ese grupo jihadista en Siria e Irak -donde ayer quemaron vivas a 45 personas- y luego exportada al país africano.

"No hay otra elección, teniendo en cuenta el acuerdo del pueblo y el gobierno libio y que ellos nos pidieron actuar", dijo Al-Sisi a la radio francesa Europe 1 al ser consultado sobre su voluntad de pedir al Consejo de Seguridad que adopte una resolución para la intervención internacional.

"Debemos trabajar juntos para derrotar al terrorismo. Lo que está pasando en Libia va a convertir al país en un territorio que amenazará al conjunto de la región, no únicamente a Egipto, sino también a la cuenca mediterránea y a Europa", agregó el líder egipcio, que ayer ordenó siete incursiones aéreas en Libia de las que no se proporcionó información.

En el video de la decapitación masiva de coptos, uno de los terroristas de EI había advertido que estaban preparados para conquistar Roma. Desde octubre, el grupo tiene su bastión en la ciudad libia de Derna, a 800 kilómetros de la costa italiana.ß

"Hace falta tratar este problema porque la misión de nuestros amigos europeos no ha culminado con éxito. Hemos abandonado al pueblo libio, prisionero de milicias extremistas", dijo Al-Sisi al referirse a la misión de la OTAN que fue determinante para terminar en octubre de 2011 con los 42 años de la dictadura liderada por Muammar Khadafy.

Desde entonces, los libios viven en la anarquía, donde convergen una sociedad atomizada por su tradición tribal -antes cohesionada por el régimen de Khadafy- y decenas de milicias armadas que ejercen control territorial tanto en las ciudades como en los zonas rurales.

Desde que llegó al poder en el país árabe más poblado -y el más potente militarmente-, Al-Sisi, un general retirado, se alzó en contra del terrorismo con mano de hierro tras haber destituido en 2013 a su predecesor islamista, Mohammed Morsi, elegido democráticamente en 2012 tras más de seis décadas de dictadura militar.

El canciller egipcio, Sameh Chukri, se encontraba ayer en Nueva York para solicitar una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, declaró su vocero, Badr Abdelaty.

En tanto, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, se reunirá por su parte con las autoridades egipcias y estadounidenses esta semana para tratar sobre una posible acción común en Libia, sin plantear de momento ningún papel militar por parte de la UE.

EL PAPA, CONTRA EL TRÁFICO DE ARMAS

En su homilía de ayer, durante la misa matutina en Santa Marta, Francisco pidió terminar con los "empresarios de la muerte" que lucran con el tráfico de armas. "Tomen un diario cualquiera y verán que el 90% de las noticias son de destrucción. Lo vemos todos los días", dijo el Papa, que se refirió también a la "capacidad del hombre de destruir las cosas buenas que Dios ha hecho".La misa fue oficiada por la muerte de los 21 egipcios coptos degollados por el grupo Estado Islámico. "Rezamos por ellos, que el Señor los acoja como mártires, y por sus familias", dijo Francisco.

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