Último adiós a Sodano: "sirvió con competencia y dedicación"

Último adiós a Sodano:

El Papa presidió en silla de ruedas, pero el cardenal Re lideró la ceremonia. Destacó "sus dotes intelectuales y de corazón, su alto sentido del deber, su amor a la Iglesia". También señaló su trabajo por la paz en momentos de complejidad mundial.

Sentado en su silla de ruedas, el Papa Francisco encabezó el martes el rito fúnebre del cardenal Angelo Sodano, ex secretario de Estado y mano derecha de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, que murió el 28 de mayo a los 94 años.

Quien presidió las exequias fue el cardenal Giovanni Battista Re, decano del colegio de cardenales, que recordó "el alto sentido del deber" de Sodano, "sus dotes intelectuales y de corazón, su sensibilidad para las acciones pastorales de la Iglesia en el mundo, su sabiduría para evaluar acontecimientos y situaciones y su disposicioïn a ayudar, buscando siempre soluciones adecuadas".

Angelo Sodano, subrayó el cardenal Re, "creyó firmemente en Cristo y siguió fielmente, sirviéndolo con amor y dedicación a la Iglesia y a su Vicario".

Al recorrer la trayectoria del cardenal, Re quiso recordar su rol como Secretario de Estado, desde el que se prodigó "con competencia y dedicación a favor de la paz" en momentos de particular complejidad desde "finales de la guerra fría, al conflicto del Golfo Pérsico, la guerra en Irak, los Balcanes, el trágico 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y el posterior crecimiento del terrorismo en el mundo".

Después de afirmar que “el tema del amor a la Iglesia le era familiar”, subrayando que "no basta con creer en el misterio de la Iglesia, sino que es necesario amarla no de forma abstracta, sino trabajando en sus instituciones, compartiendo los problemas cotidianos de una Iglesia que enseña, una Iglesia que santifica y una Iglesia que conduce en la caridad”, el cardenal Re recordó sus últimos servicios.

 

En efecto, tras cesar en su cargo de Secretario de Estado en el año 2006, el cardenal Sodano continuó ofreciendo su contribución a la Santa Sede en su función de Decano del Colegio cardenalicio hasta finales de 2019, cuando, “al declinar sus fuerzas, renunció a este cargo, dedicándose cada vez más a la oración”.

"Ahora su alma está en la luz de Dios", dijo. Y junto a los presentes el purpurado invitó a encomendar su alma a Dios, invocar la misericordia divina para el querido difunto y hacer propia la oración que el Coro cantaría tras la bendición del cuerpo impartida por el Santo Padre.

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