«Solo sigo mi consciencia de sucesor de los apóstoles»

«Solo sigo mi consciencia de sucesor de los apóstoles»

El obispo chino José Wei Jing-yi escribió a Vatican Insider: «Yo vivo en la Iglesia de la China continental. Debo hablar siguiendo mi consciencia de obispo. Debo hablar para defender la fe. Debo hablar a favor del Papa»

Recibimos desde China y publicamos con gusto un breve mensaje enviado a Vatican Insider por José Wei Jing-yi, obispo de Qiqihar, en la provincia de Heilongjiang, al noreste del país. Wei no es reconocido como obispo por el gobierno chino, y todos lo conocen como un tenaz exponente de la zona eclesial definida como «clandestina». En sus 57 años de vida, ha vivido diferentes periodos de restricciones y de privación de la libertad personal, incluso después del año 2000. Hace algunas semanas, el obispo Wei concedió una entrevista, publicada por Vatican Insider el pasado 21 de enero, en la que describía su percepción del momento que viven en la actualidad los católicos chinos. Entre otras cosas, invitó en aquella ocasión a superar la «división entre la Iglesia y China», con la consciencia de que «justamente porque hay problemas es necesario encontrar soluciones dialogando y negociando con el gobierno, y estableciendo canales de diálogo diplomáticos». La entrevista, publicada tras la revisión del obispo (quien respondió con toda libertad y sin ocultarse en el anonimato) suscitó un encendido debate en China y en el extranjero.

Según una tendencia, entrevistar a obispos chinos sería inoportuno, porque no pueden decir lo que quieren y los lectores podrían caer en el engaño. Las pocas, pero sencillas palabras que envió a Vatican Insider (aquí publicadas) confirman que en este periodo es importantísimo dar la palabra a todos. Escuchando, en primer lugar a los que viven y sufren, respetando a los obispos chinos como sucesores de los apóstoles y evitando tratarlos, en la Iglesia, como si fueran funcionarios de partido que reciben órdenes desde algún centro de operaciones extranjero. (G.V.) 

Amigos míos,

Me aconsejan, en privado, que hable menos. Dicen que de lo contrario tendré problemas.

Yo no soy una persona a la que le guste hablar mucho. Y mucho menos me gusta llamar la atención y sobresalir entre los demás. Buscar la fama no es un comportamiento adecuado para un cristiano, y, mucho menos, perseguir un provecho personal. Y esto vale especialmente en el caso de un obispo, es decir de un sucesor de los Apóstoles.

Yo soy chino y vivo en la Iglesia católica de la China continental. En las últimas décadas, en la Iglesia católica y en China, muchas personas han perdido la libertad porque han dicho la verdad. Sin embargo, hay cada vez más personas que dicen la verdad. Yo tengo el deber de hablar como obispo, y debo hablar siguiendo mi consciencia. Debo hablar para defender la fe. Debo hablar a favor del Papa.

Soy obispo desde 1995, es decir desde hace veinte años, y debo prepararme para reunirme con el Señor, antes o después. Fui llamado para ser obispo, y debo dar testimonio a Cristo resucitado. Si yo no dijera lo que siento, sentiría vergüenza en el corazón al reunirme con el Señor.

Yo no deseo problemas, y no los busco. Pero, a veces, los problemas llegan aunque no los busques.

Yo debo decir que un obispo ha sido llamado a decir, y debo hacer lo que un obispo debe hacer. Y, si surgen problemas, los acepto, encomendándome a la voluntad de Dios. Que se haga su voluntad.

* Obispo de Qiqihar

20 de febrero de 2015

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