Por un Ramadán responsable y seguro frente a la Covid-19

Por un Ramadán responsable y seguro frente a la Covid-19

Ha pasado un año desde la aparición del Covid-19 en España y, lamentablemente, la epidemia no ha sido derrotada, ni mucho menos. Los hospitales están luchando para hacer frente a la tercera ola, con el número de pacientes ingresados en cuidados intensivos en un nivel muy alto. El número de muertos también es elevado, más de 76.000 hasta la fecha.

Independientemente de las decisiones que se tomen, volver a la normalidad no está en la agenda de este verano. Mientras tanto, este será un segundo mes de Ramadán que los musulmanes de España habrán hecho en tiempos de crisis sanitaria. Si bien este período suele ser apropiado para reuniones familiares y religiosas, en este año será necesario prescindir de ellas o realizarlas con un número muy limitado de personas en espacios privados.

Así que Ramadán todavía debe rimar este año con precaución y vigilancia. Si bien no se decreta el encierro estricto, corresponde a todos ser responsables de no agravar la situación. Porque los contagios se alimentan del contacto humano: cuantos más contactos, más casos se producen, y la circulación activa de distintos tipos del virus más agresivos no ayuda.

Las mezquitas suelen ser lugares de reunión muy concurridos durante las noches de Ramadán. Con el toque de queda sanitario impuesto en España, las dos oraciones vespertinas (magreb e isha) y las oraciones supererogatorias del Ramadán (tarawih) todavía no son posibles en comunidad ni tampoco es recomendable realizarlas donde el toque de queda lo permita por un estrecho margen.

El Islam da primacía a la vida sobre todas las demás consideraciones y la respeta en toda circunstancia, y por ello ordena confiar en los dictámenes médico-científicos y en sus medios y capacidades para garantizar la seguridad sanitaria de sus fieles. La inmensa mayoría de los administradores de mezquitas suscriben sin dificultad este criterio por un sentido activo de responsabilidad.

Hay que recordar que lo que nos salvará y nos permitirá sacar la cabeza del agua es la vacunación. Es imperativo que todos se vacunen. Pero con el Ramadán iniciado, ha surgido una pregunta entre los musulmanes: ¿Vacunarse rompe el ayuno? En los países musulmanes, los estudiosos de la jurisprudencia han dejado en claro que la vacunación es compatible con el ayuno y no rompe este.

La vacuna “un remedio esencial”

En un país donde existe un escepticismo sobre las vacunas hay un debate entre algunos musulmanes que se preguntan si la vacunación no debería posponerse porque la inyección de la primera o la segunda dosis podría caer durante el Ramadán y si no hay problema en esto. No solo podemos sino que debemos hacerlo sin dilacion, porque estar vacunado es un remedio imprescindible para la vida propia, pero también para la de los demás.

Los médicos recomiendan en todo caso el uso de la mascarilla y recuerdan que de un tercio a la mitad de las personas infectadas son asintomáticas, pero, sin embargo, son contagiosas sin saberlo. También se observa un rejuvenecimiento de los pacientes ingresados en cuidados intensivos.

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