El pésame del Papa por Túnez: acto contra la paz y la vida

El pésame del Papa por Túnez: acto contra la paz y la vida

El arzobispo de Túnez a la Radio Vaticana: hay que detener a los terroristas pero dejar la puerta abierta al diálogo. El atentado es una nube muy triste que pasará

Pésame de Papa Francisco por las víctimas del «grave atentado terrorista que se verioficó ayer en Túnez». En un telegrama enviado en nombre del Papa, el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin al arzobispo de Túnez, mons. Ilario Antoniazzi, se lee que «informado sobre el grave atentado terrorista que golpeó ayer la ciudad de Túnez y que provocó numerosos muertos y heridos, Su Santidad Papa Francisco, insistiendo en su firme condena de cualquier acto en contra de la paz y de la sacralidad de la persona humana, participa en la oración de la pena de las familias en luto, de todas las personas afectadas por este drama y de todo el pueblo tunecino en la prueba. Pide al Señor que reciba en la paz a las personas fallecidas y que consuele a los que están gravemente heridos. Como signo de consuelo, el Papa pide a Dios que haga descender sobre todos la abundancia de sus bendiciones». 

«Esta no es la expresión del pueblo tunecino, que no comprende en estas horas cómo es posible que hayan sido asesinadas y heridas muchas personas», afirmó por su parte mons. Antoniazzi a los micrófonos de la Radio Vaticana. «El pueblo tunecino es un pueblo acogedor y bueno» Y «Túnez es un pueblo islámico, es cierto, un pueblo musulmán, pero no son todos terroristas. Túnez sufre muchísimo por esta situación y hará todo lo posible para salir de ella. Las esperanzas que tenemos, incluso con un poco de temor, son de paz y de un futuro que todavía podría ser tranquilo para Túnez». El religioso está visitando los hospitales de la ciudad para visitar a los heridos de un, indicó, «acto insensato de violencia». 

La posición que hay que asumir frente al terrorismo «es la del Papa, cuando dice que hay que detenerlos, pero dejando la puerta abierta al diálogo», afirmó el arzobispo de Túnez. «Aquí es lo mismo: no podemos permitir que hagan lo que quieran, que aterroricen a la gente. Pero creo que es necesario ayudar en el crecimiento. Durante muchos años, en las épocas de las dictaduras, sobre todo la de Ben Alí, los que iban a las mezquitas no eran bien vistos. El resultado es que hoy hay un vacío de valores en los jóvenes, un vacío de cultura, porque no conocen vien la historia de su pasado, que es gloriosa y bella, un vacío religioso. Cuando faltan los valores en una persona, el primero que llega le llena la cabeza y se corre el riesgo de seguir algo peligroso, que al final acaban en situaciones que son inexplicables. Como ahora, que nos planteamos la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que el pueblo tunecino, que es creyente, lleno de cultura, sea el que ha ofrecido más combatientes al EI?». El peligro de que el atentado de ayer ponga en riesgo el proceso de democratización después de la primavera árabe «existe siempre, porque hay muchas células del EI aquí, aunque no se sepa dónde estén; pero nosotros no debemos olvidar que el pueblo tunecino es un pueblo de cultura que ama la paz, y esto nos da mucha esperanza. La primera reacción fue la de manifestar el apoyo al gobierno y el rechazo ante lo que sucedió. La esperanza, siempre grande, es que, tomando ejemplo del pasado y de la manera en la que se han comportado los tunecinos, esta sea una “nube muy triste” que ha pasado y que, esperemos, no vuelva jamás». 

El atentado es «muy cruel e inhumano, verdaderamente inconcebible. Debe ser condenado en los términos más absolutos», declaró ayer el Secretario de Estado vaticano Pietro Parolin, poco antes de participar en el encuentro que se llevó a cabo en el Palacio de la Cancillería en Roma para celebrar el 25 aniversario de la reinstauración de las relaciones diplomáticas entre Rumania y la Santa Sede. «Y siempre hay que esperar, en nombre de Dios, que no se comentan más violencias».

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