Pequeños ganaderos, en jaque por la sequía

Pequeños ganaderos, en jaque por la sequía

La escasez de agua, el fuego, un invierno crudo y la falta de recursos hicieron mella en el sector que sigue luchando para recuperarse. «El año fue muy complejo», remarcó a EL LIBERTADOR un extensionista del Inta.

Los pequeños productores pecuarios de Mercedes cierran un año complejo y las expectativas para el comienzo del próximo no son para nada alentadoras. La sequía, el fuego, un invierno crudo y la falta de recursos hicieron mella en el sector que sigue luchando para recuperarse.

«El año fue muy complejo porque veníamos con sequía del año pasado y allá por febrero comenzamos con incendios, muchos campos se quemaron. Pasamos momentos de mucha zozobra, los campos se quemaban y la gente no sabía qué hacer con las vacas y otros (establecimientos) tenían una sequía enorme», comenzó su relato Felix Cavour Ferrari, integrante de la Agencia de Extensión Rural del Inta Mercedes que trabaja codo a codo con los pequeños productores del Paiubre.

De acuerdo a Cavour Ferrari, la principal actividad en la zona centro de la provincia es la ganadería. «Hacen actividades hortícolas de resguardo, para el consumo de la casa, para venta del excedente», afirmó el profesional, pero aseguró que la actividad económica que sobresale es la ganadería.

CON EXPECTATIVAS

MUY COMPLICADAS

«Las expectativas hasta ahora vienen muy complicadas, muy difíciles, no se anuncian lluvias buenas hasta enero y ahora estamos complicados con la falta de pastos y hay animales que ya están muy flacos y necesitan asistencia alimenticia», indicó.

«A las vacas les afecta mucho la falta de lluvias y el pasto no crece», ratificó.

Reveló el extensionista que la sequía, los posteriores incendios y el crudo invierno afectaron las pasturas, y a su vez se incrementaron los costos de alimentación del ganado. «Es una cadena afecta de manera negativa al sector», consideró.

MEDIDAS QUE

SE APLICARON

Sobre el trabajo realizado durante el año con los productores sostuvo que desde el Inta se acompañó al Comité de Emergencia y en todos los parajes, junto con la distribución de alimento para los productores como a su ganado, brindaron charlas sobre como optimizar los recursos alimenticios. «Fuimos tomando junto a ellos distintas medidas, una fue bajar la carga animal de los campos, a través de la venta, por ejemplo. Para ello se realizaron los remates y los productores que trabajan con nosotros vendieron alrededor de 2.000 cabezas», sostuvo.

Otra acción clave fue el eficaz racionamiento de los alimentos. «Utilizar bien los alimentos, rollos, alimentos concentrados, hacer destete anticipado en muchos casos e ir viendo cada situación, una salida que el productor pueda manejar», agregó.

En algunos casos se pudo hacer siembra de verdeo. «En algún momento llovió y se sembró avena y raigrás, los verdeos de invierno más utilizados en la zona, porque aportan calidad y cantidad de forraje en la época más crítica del año; pero no resisten la falta de agua», añadió.

De acuerdo a Cavour Ferrari: «Hasta ahora se sigue entregando ayuda porque no llueve, no llovió bien en todo el año, fue un año seco, todavía están mal los campos y peor los animales», dijo a modo de cierre.

Se pudo saber también que hubo un menor porcentaje de preñez de las vacas.

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