El Papa manifiesta su cercanía espiritual a los católicos chinos

El Papa manifiesta su cercanía espiritual a los católicos chinos

El pontífice les aseguró que sigue “atenta y activamente” la vida de fieles y pastores en China, al tiempo que animó a rezar para que la Iglesia católica en ese país pueda vivir en comunión, con libertad y tranquilidad, con la Iglesia universal.

El Papa Francisco ofreció este domingo, durante el Regina Caeli, su "cercanía espiritual" a la Iglesia católica china, ya que sus fieles viven a menudo situaciones "complejas".

Francisco recordó que el próximo martes es la Memoria de la Santísima Virgen María Auxiliadora, particularmente querida por los católicos de China que veneran a María Auxiliadora como su Patrona en el santuario de Sheshan en Shanghái, en muchas iglesias de todo el país y en sus casas.

"Esta feliz ocasión me ofrece la oportunidad de asegurarles una vez más mi cercanía espiritual. Sigo atenta y activamente la vida y las situaciones, a menudo complejas, de los fieles y de los pastores, y rezo todos los días por ellos”, expresó.

Asimismo, invitó a todos a unirse en esta oración para que “la Iglesia en China, en libertad y tranquilidad, viva en comunión efectiva con la Iglesia universal, y ejerza su misión de anunciar el Evangelio a todos, y así ofrecer una positiva contribución al progreso espiritual y material de la sociedad".

El cardenal retirado Joseph Zen, uno de los clérigos católicos de mayor rango en Asia, fue detenido en Hong Kong a principios de mes, junto a tres activistas prodemocracia por "conspirar con fuerzas extranjeras".

Los cuatro fueron detenidos por su participación en un fondo de defensa, ya disuelto, que ayudó a cubrir los costos legales y médicos de los detenidos durante las grandes manifestaciones prodemocracia de 2019. Horas después fueron liberado bajo fianza

El Vaticano dijo entonces que estaba preocupado por la detención de Zen y que "seguía muy de cerca la evolución de la situación".

Zen se ha mostrado crítico con la decisión del Vaticano de llegar a un compromiso con China sobre el nombramiento de obispos en el continente, y se ha acusado al Vaticano de restar importancia a su detención.

El acuerdo chino-vaticano ha supuesto un nuevo golpe para la comunidad clandestina. De por sí, el acuerdo sólo se refiere a la ordenación de nuevos obispos, pero ha sido utilizado por el gobierno chino y el Frente Unido como "prueba" de que el Vaticano apoyaría la posición del Partido sobre el control total de la Iglesia.

Desde la firma del acuerdo, el Frente Unido obliga a todos los sacerdotes a profesar su afiliación al Partido y su pertenencia a la Iglesia oficial. Los que no lo hacen son expulsados de su parroquia o comunidad y sufren estas detenciones sin cargos, los guangzhi.

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