“La oración del Papa Benedicto nos acompaña. Es maestro y amigo”

“La oración del Papa Benedicto nos acompaña. Es maestro y amigo”

Francisco entregó el Premio Ratzinger: «Su presencia discreta y animante» es preciosa «en el camino común». «Su obra y su magisterio son herencia viva»

por DOMENICO AGASSO JR.

Primero expresó un «pensamiento afectuoso e intenso». Después subrayó que «la oración del Papa Benedicto nos acompaña». Él siempre es «maestro y amigo» con una «presencia discreta y animante». Francisco lo afirmó en la ceremonia de entrega del galardón de la Fundación dedicada al Pontífice emérito. 

El Papa Francisco entregó esta mañana el Premio Ratzinger 2017 (VII edición) a los tres vencedores de este año: Theodor Dieter, teólogo luterano alemán, Karl-Heinz Menke, teólogo y sacerdote católico alemán, y el maestro Arvo Pärt, compositor de música clásica contemporánea estonio, cristiano ortodoxo. El prestigioso premio para los estudiosos de teología se extendió también al mundo artístico, y el Papa Francisco apreció la decisión: «Es una extensión que corresponde bien a la visión de Benedicto XVI, que muchas veces nos habló de manera conmovedora sobre la belleza como vía privilegiada para abrirnos a la trascendencia y encontrar a Dios». 

Inauguraron la ceremonia el padre Federico Lombardi, presidente de la Fundación Joseph Ratzinger - Benedicto XVI (que instituyó el premio), y el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, además de miembro del comité científico del premio Ratzinger. 

El Pontífice dedicó «un pensamiento afectuoso e intenso al Papa emérito Benedicto. Su oración y su presencia discreta y animante nos acompañan en el camino común; su obra y su magisterio siguen siendo una herencia viva y preciosa para la Iglesia y para nuestro servicio». 

Según el Obispo de Roma, Joseph Ratzinger «sigue siendo un maestro y un interlocutor amigo para todos los que ejercen el don de la razón para responder a la vocación humana de la búsqueda de la verdad». 

También por este motivo el Papa Francisco invitó a la Fundación Ratzinger a «proseguir en el compromiso, estudiando y profundizando esta herencia y, al mismo tiempo, mirando hacia adelante, para dar valor a su fecundidad tanto con la exégesis de los escritos de Joseph Ratzinger como para continuar, según su espíritu, el estudio y la investigación teológica y cultural, incluso entrando a nuevos campos en los que la cultura de hoy llama al diálogo a la fe». De este diálogo «el espíritu humano siempre tiene una necesidad urgente y vital: necesita la fe, que se abstrae si no se encarna en el tiempo necesita la razón, que se deshumaniza si no se eleva a lo Trascendente». 

Jorge Mario Bergoglio recordó que, cuando el beato Pablo VI llamó a Ratzinger « a asumir la responsabilidad como arzobispo de Mónaco y Frisinga, él eligió como lema “Cooperatores veritatis”, Colaboradores de la verdad, sacándola de la Tercera Carta de Juan. Esas palabras expresan muy bien todo el sentido de su obra y de su ministerio». 

En su discurso, el Papa Bergoglio dijo que «la verdad de Cristo no es para solistas, sino que es sinfónica: exige colaboración dócil, compartir armoniosamente. Buscarla, contemplarla, ponerla en práctica juntos, en la caridad, nos atrae con fuerza hacia la plena unión entre nosotros: la verdad, de esta manera, se convierte en una fuente viva de vínculos de amor cada vez más estrechos». 

El Papa se dijo contento porque las «ilustres personalidades hoy galardonadas por el Premio provienen de tres confesiones cristianas, entre las que está la luterana, con la que este año hemos vivido momentos particularmente importantes de encuentro y de camino común». 

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