El obispo de Concordia animó a caminar juntos por una Iglesia sinodal

El obispo de Concordia animó a caminar juntos por una Iglesia sinodal

Mons. Luis Collazuol presidió las fiestas patronales en honor de María Inmaculada de Concordia en la ciudad entrerriana de Federación, donde marcó tres claves: comunión, participación y misión".

 

La comunidad de fieles de la diócesis de Concordia se congregó el  domingo 11 de septiembre en la ciudad entrerriana de Federación para rendir honor a su Madre, patrona y protectora: María Inmaculada de la Concordia. 

Luego de dos años sin poder asistir por las restricciones propias de la pandemia, los devotos llegaron desde distintos rincones del territorio diocesano para vivir y compartir la Eucaristía en el marco de la fiesta patronal diocesana.

La misa en el anfiteatro de la ciudad fue presidida por el obispo de Concordia, monseñor Luis Armando Collazuol y concelebrada por el presbiterio local. Esta fiesta tuvo su novena preparatoria, rezando cada día por una intención especial y pidiendo a Dios la gracia de que “Con María, caminemos juntos por una Iglesia Sinodal: comunión, participación y misión”.

 

En la homilía, el prelado diocesano trajo a colación la gran fiesta que se vivió en torno a Maria Inmaculada de la Concordia días pasados en la peregrinación a pie, donde más de 4.000 fieles caminaron 38 kilómetros para expresar su devoción a María, la pura y limpia, imagen que desde hace 245 años preside y acompaña la vida de esta región; y destacó el protagonismo que tiene María en el plan salvífico de Dios Padre. 

“Así María, aceptando la Palabra divina, fue hecha Madre de Jesús y dio al mundo a quien es la Vida misma que renueva todas las cosas. Así como por el designio de Dios la Virgen María fue llamada a colaborar de un modo singular y único en el Misterio de Cristo, así ese designio la eleva ahora a participar de un modo eminente en el Misterio de la Iglesia, en la obra divina de la redención y la santificación de los fieles” advirtió.

 

 

“Nuestra Madre, María, camina entre nosotros como lo hizo entre los discípulos de Jesús”, señaló, y agregó: “Es María la que nos congrega como lo hizo con los apóstoles y los discípulos después de la Pascua de su Hijo. María, nuestra Madre, es modelo destacadísimo en la fe, la esperanza y la caridad, que nos congrega en unidad y concordia. De ella nosotros aprendemos a amar a Dios sobre todas las cosas, a contemplar la Palabra de Jesús y a servir a los hermanos con diligencia”.

Monseñor Collazuol animó a los fieles a caminar “juntos por los senderos de la misión. Nuestra Iglesia diocesana, como toda la Iglesia, es misionera por naturaleza. La Iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús, y a su vez es enviada por Él a continuarla. (…) La comunidad de los cristianos no está nunca cerrada en sí misma”.

“Por eso evangelizar es nuestra dicha, nuestra vocación y la expresión de nuestra identidad más profunda como comunidad eclesial. En los cambios amplios y profundos de la sociedad actual esta tarea y misión es cada vez más urgente”, añadió.

“Ella es la Estrella de una evangelización siempre nueva. La celebración de nuestra fiesta patronal diocesana en honor de la Virgen lleve a que su Hijo nos habite y nos llene de su presencia, como llenó el corazón y la vida de María. María Inmaculada de la Concordia, ilumina nuestra esperanza, peregrina con nosotros hacia el Cielo” concluyó.

Al concluir la misa, se realizó la tradicional procesión de los fieles con la imagen peregrina rumbo al templo parroquial. También se compartió la cantata mariana en la costanera de la ciudad.

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